miércoles, 24 de mayo de 2017

Tierra de majuelos



El vocablo "majuelo" presenta cuatro acepciones en el Diccionario de la Real Academia Española: espino albar, viña, correa de zapatos y cepa nueva. En la entrada de hoy hablaremos de la primera de ellas.



Navas (Huérmeces)
El majuelo o espino albar (Crataegus monogyna) es un arbusto o árbol pequeño, que no suele pasar de los 6 metros de altura, con una copa muy abierta y con numerosas y tortuosas ramas, que surgen del cuello mismo. Toda la planta está armada de numerosas espinas. Las hojas están hendidas profundamente en tres a siete lóbulos desiguales. Las flores, numerosas y fragantes, se presentan en corimbos, son blancas, más raramente rosadas, y aparecen en plena primavera (en nuestra comarca, durante la segunda quincena de mayo); los frutos maduran entre septiembre y octubre, cuando adquieren el característico color rojo oscuro. (1)


Navas (Huérmeces)
Su nombre científico, Crataegus monogyna, viene del griego krátys [duro], por el carácter de su densa madera, y monogynos [un solo carpelo], por el pistilo único de su aparato reproductor femenino, lo que se traduce en un fruto con un solo hueso, a diferencia de otras especies del mismo género. (2)

Son sus nombres más comunes en otras lenguas: hawthorn, mayflower, may (inglés); aubépine (francés); biancospino (italiano); pirliteiro (portugués); escaramunheiro, estripeiro (galego); iparraldeko elorri zuria (euskera); arç blanc, espinalb (catalán).

Muchos y variados han sido los usos que el ser humano ha hecho del majuelo:

-en alimentación humana: sus hojas tiernas pueden consumirse en ensalada, mezcladas con otras plantas silvestres. Sus frutos son comestibles, aunque poco sabrosos, debido a su gusto harinoso y escasa pulpa; pueden consumirse en fresco o cocidos.

-en medicina popular: según Font Quer, las flores del majuelo contienen quercetina, trimetilamina, lactonas y flavonas (estas últimas también en hojas y frutos), y de siempre se han considerado un excelente tónico cardíaco y del aparato circulatorio en general; son sedantes y antiespasmódicas, contribuyendo a minorar la presión sanguínea; se recomendaba contra toda suerte de desequilibrios neurovegetativos; la tisana (mezcladas con agua hirviendo) era la mejor manera de tomar las flores del espino albar; Dioscórides afirmaba que el fruto del majuelo “comido o bebido restaña el flujo de vientre y del menstruo”. (3)

-como cerramiento: en las Islas Británicas era muy común su utilización como seto, gracias a sus espinas, denso ramaje y sencilla manipulación.

-como planta ornamental: su densa, fragante y duradera floración blanquecina, seguida por el intenso verde de su foliación estival y el llamativo rojo de sus frutos otoñales, han hecho del majuelo una especie muy utilizada en parques y jardines de todo el mundo; se han desarrollado multitud de cultivares y variedades con floraciones rosáceas, espinas más o menos largas y follaje otoñal más llamativo.

Además, sus abundantes bayas son parte fundamental de la dieta otoñal e invernal de muchas especies frugívoras (pequeñas aves, sobre todo).

La distribución geográfica del majuelo comprende gran parte de Europa, Asia y el Magreb. Es frecuente en toda la Península Ibérica, excepto en las zonas más áridas de la depresión del Ebro y sureste de Andalucía. Medra incluso en las áreas más continentales del país, así como en todas las cadenas montañosas. También vive en Mallorca y Menorca. 

En varias culturas, tanto occidentales como orientales, el majuelo ha sido considerado un árbol mágico o sagrado desde tiempos inmemoriales. En el mundo céltico y gaélico, el espino albar es más un icono que un árbol, ocupando un lugar destacado en la historia cultural, religiosa y política de las poblaciones rurales tradicionales. En tiempos más recientes, no conviene olvidar que de majuelo es la varita mágica de Draco Malfoy, uno de los personajes de la saga de Harry Potter. (4)

En Irlanda, se han llegado a desviar caminos y carreteras para no dañar a un añoso y solitario especimen de majuelo; a ningún agricultor de las islas se le ocurriría dañar un tronco o una rama de majuelo, ya que -entre otras cosas- se supone que trae mala suerte el hacerlo. Allí se le atribuyen poderes mágicos y curativos, así como cierta conexión con el mundo esotérico. Algunos jerarcas católicos intentaron asociar al majuelo con prácticas brujeriles, en un intento por suprimir las ancestrales creencias paganas acerca de las virtudes del espino. Aunque también el cristianismo acabó por rendirse al poderío simbólico del majuelo, al incluirlo en ciertas interpretaciones medievales del Antiguo Testamento y en el drama de la crucifixión.

En los viejos pueblos germánicos, el majuelo era asociado con la muerte, por lo que su leña se utilizaba en las piras funerarias, para así crear un humo sagrado que ayudara al alma del difunto en su tránsito al cielo. Por el contrario, para el también teutón Goethe, una rama de espino bajo la almohada le inspiraba maravillosos sueños.

Glastonbury Holy Thorn, antes y después de su vandálico "desmochado"
En las islas británicas, todavía hoy existe la costumbre de atar cintas y jirones de ropa en ciertos ejemplares de majuelo, denominados “rag trees” (árboles de trapos) o “clootie trees” (árboles de ropas), a modo de ofrendas a cambio de salud, dinero y amor. Ramilletes floridos de majuelo se cuelgan en las puertas para mantener alejados a los malos espíritus, o en los establos para que las vacas produzcan más leche.

En Irlanda, la pureza de sus flores blancas era el símbolo central sobre el que giraba el mes de Mayo y el culto a la Virgen. Aunque ya hemos dicho que en la católica isla no estaba bien visto arrancar un ramillete florido –por muy pequeño que este fuera- ya que el hacerlo podría traer mala suerte o incluso la muerte.

Parece ser que –además del original- muchos barcos que realizaron el viaje entre las islas y América, en la era de las grandes migraciones, llevaban el nombre de Mayflower (una de las acepciones inglesas para el majuelo), como símbolo del renacer, el comenzar de nuevo en tierras americanas con el que soñaban aquellos pobres “peregrinos”.

En Somiedo (Asturias), se cree que el espino absorbe el veneno que pueda tener una víbora que se cobije en su sombra, por lo que no conviene morder una espina de dicho arbusto.

En la España rural también se cree que al majuelo nunca le caen rayos, ya que quedó bendito desde que la Virgen colgara en un espino su manto o los pañales del Niño Jesús (según qué versión). Buen lugar para resguardarse en una tormenta, dicen pues. También parece servir el colocarse una de sus espinas en la boina, a modo de espanta-rayos. Por último, dicen que con un espino se habría fabricado la corona de espinas de Jesucristo, por lo que una rama de majuelo, puesta sobre la puerta de las casas el día de San Juan, espanta tanto a rayos como a demonios (recordar de nuevo que excepto en Irlanda).




Algunos ejemplares destacados de majuelo:

Glastonbury Holy Thorn, el espino sagrado
En Inglaterra abundan los ejemplares centenarios de majuelo; destacamos únicamente dos, por su edad y connotaciones históricas:

Hethel Old Thorn: 700 años de edad, el más anciano de East Anglia

Glastonbury Holy Thorn: situado en Wearyall Hill, supuestamente, procede del ejemplar original (año 63 de nuestra era) asociado con la leyenda de José de Arimatea, el Santo Grial y la llegada del cristianismo a las Islas Británicas; vándalos cortaron sus ramas en diciembre de 2010. (4)

Saint-Mars-sur-la-Futaie (1960)
En Francia, el majuelo milenario (l’aubépine millenaire) de Saint-Mars-sur-la-Futaie, es considerado el más anciano del país; implantado en el siglo III, parece ser que produce, en años alternos, flores blancas y rosas. (5)

Saint-Mars-sur-la-Futaie (2008)

















Majuelo de Villardefrancos  (Foto: elvalledesabero.blogspot.com.es)
En España, destaca el espino maetero de Villardefrancos, en Cofiñal (Montaña Leonesa) que, con sus casi 10 metros de altura, 12 metros de diámetro de copa y tres troncos rugosos y tortuosos, se encuentra en un perfecto estado de conservación. (6)










En la asturiana Sierra del Sueve también pueden encontrarse ejemplares de buen tamaño, tanto en las biescas de valle como en las crestas calizas.









En La Comarca, el majuelo es un árbol muy abundante en lindes, ribazos y morcueros; dentro del entorno más cercano a Huérmeces, listamos a continuación algunos ejemplares destacados, elegidos bien por su peculiar porte o buen tamaño, bien por su singular ubicación, bien por su riesgo cierto de futura desaparición: 


1. Mojones (Nidáguila): situado en la zona baja del abrupto vallejo que se abre desde el páramo; el majuelo sobrevive en la depresión central que atraviesa una finca de gran tamaño, de tierra blanca y arcillosa; muy cerca crece un notable ejemplar de peral, de copa aparasolada; desgraciadamente, una de las ramas principales del majuelo y otra secundaria se han visto amputadas recientemente, lo que le ha restado una buena parte de su copa y desequilibrado completamente su porte. Unos curiosos pináculos calizos cierran el vallejo en su parte alta, allí donde un manantial y unos abrevaderos comunican cierta frescura al paraje.













2. Valseco (Úrbel del Castillo): varios son los majuelos que medran en este vallejo que asciende desde el mismo pueblo hasta el acceso septentrional a la lora de La Mesa. Y no parece importarles mucho que Valseco, como su nombre indica, carezca de manantiales, ni que su esbozo de arroyo baje casi siempre sin gota agua. En la zona alta del vallejo crecen dos ejemplares de buen tamaño, aunque de copa muy diferente en cada uno. La del primero, redondeada y homogénea, la del segundo, más recortada, propia de un ejemplar de mayor edad. En la zona baja del vallejo, ya a las puertas del pueblo, varios ejemplares jóvenes enmarcan el camino, con el castillo al fondo.














3. La Mesa (Urbel del Castillo): en este peculiar sinclinal colgado encontraremos sin dificultad varios ejemplares de buen tamaño, medrando en los cerramientos de piedra de los numerosos corrales que aquí existen. Destaca el majuelo que vive en el corral situado al lado del camino longitudinal que recorre la zona norte de La Mesa. En el camino sur, en las paredes de otro antiguo corral, crecen tres o cuatro notables especímenes de majuelo. Y de menor tamaño aunque en contundente compañía, encontramos un pequeño espino que crece a la vera de la gran roca testigo denominada Peña del Cuadrón que, aislada, destaca sobre el tercio septentrional de La Mesa.













4. Sorredondo (La Nuez de Arriba): el ejemplar de mayor tamaño de todos los observados en la zona; situado muy cerca del límite con Quintanilla Pedro Abarca, en la linde esquinera de una finca, lo que ya le ha supuesto al árbol un par de amputaciones en sus ramas. Sería una verdadera pena que sufriera más daños. El "abuelo" de los majuelos de La Comarca bien se merece un respeto. En la misma linde, algo más abajo, hay otro majuelo más joven también dañado (medio tumbado) por el acoso de tractores, arados, cosechadoras y remolques.










5. Becerril (Quintanilla Sobresierra): anciano y retorcido ejemplar situado al lado de la fuente y abrevadero del mismo nombre, en un paraje que merece una visita. Desde Quintanilla se llega por un tranquilo camino, de unos 2,5 km de longitud, que pasa también por la ermita de Las Nieves. Desde Huérmeces, a través de Castrillo, se alcanza el lugar en unos 7 km de variopinto recorrido. Alrededor del abrevadero, varios ejemplares de majuelos más jóvenes hacen compañía a este veterano espino.











6. Buzón (Huérmeces): situado ya en la zona alta del vallejo, sobre la falda de Itero, este equilibrado y bello ejemplar de majuelo destaca sobre el entorno; su situación, en terreno comunal, algo apartado del límite de la parcela colindante, hace que no se vea comprometido su futuro inmediato. Destacan las vistas hacia poniente, a lo largo de todo el vallejo de Buzón y su continuación por el valle formado por el río de San Pantaleón.











7. El Sobadero (Las Hormazas): bonito ejemplar, situado en mitad de una finca, dónde prospera gracias al consistente morcuero de piedras allí existente desde hace muchos años. Su copa tiene un desarrollo bastante equilibrado, a pesar de encontrarse en un altiplano batido por los cuatro vientos. Al Norte, lo enmarcan las Loras de Peña Amaya y La Ulaña, así como los parques eólicos de Bustillo y Las Hormazas, así como las antenas de Coculina.











8. Fuenteherreros (Las Hormazas): en una zona relativamente húmeda para tratarse de una paramera, aprovechando la linde entre dos fincas, sobrevive milagrosamente este añejo majuelo, de copa ligeramente descompensada. Algunas piedras acompañan a sus heterogéneos troncos, pero sin llegar a formar un morcuero. Este año, una finca sembrada de trigo le acompaña por su flanco oriental, y otra de cebada por el occidental. Al Norte, al igual que sucede con el majuelo de El Sobadero, destacan las loras de Peña Amaya y La Ulaña.






 

9. La Cruz del Molino (Las Celadas): este humilde pero añoso ejemplar, sobrevive gracias al pequeño morcuero que lo circunda; se encuentra en pleno páramo, en mitad de una finca, muy cerca del cruce entre el camino que va al viejo y arruinado Molino Celada (en el relativamente lejano río Ruyales) y el que recorre el páramo de Las Celadas en sentido norte-sur. La zona está inmersa en la actualidad en trabajos previos de concentración parcelaria, por lo que el futuro de este pequeño majuelo puede que esté pendiente de un hilo. O de un plano. Sería una verdadera lástima que no se respetara al vegetal leñoso vivo de mayor edad en muchas hectáreas a la redonda. En las cercanas hondonadas del mismo páramo abundan majuelos más jóvenes, de mucho menor porte.








Ilustres majuelos desaparecidos en los alrededores de La Comarca:


Entre los muchos majuelos desaparecidos en las últimas décadas, víctimas casi siempre de la concentración parcelaria y la agricultura moderna, quizás merezca destacarse el que vivía al lado de la Laguna de las Brujas (Cernégula), parece ser que de buen tamaño, y perdido hace ya muchos años; hoy en día, a falta de espino brujeril, la antropizada laguna tiene por vecinos a toda una hilera de longilíneos álamos. Tanto es así que no se ha vuelto a tener noticia de bruja voladora alguna.

No obstante, en los años 90, César-Javier Palacios recoge la información de que el viejo espino cortado rebrotó de sus raíces y vive en las proximidades de la laguna. (7)

En el paraje denominado Fuente Blanquilla, término de Huidobro, en la zona alta de la carretera que comunica Gredilla de Sedano con Villaescusa del Butrón, existía un espino de grandes dimensiones, que constituía casi la única sombra decente en estas desoladas parameras. El nombre de la fuente, probablemente, venía determinado por este espino blanquillo que crecía junto a ella. En los años 70 del pasado siglo, unos vecinos de Sedano roturaron la tierra en la que se encontraba y acabaron con este enorme majuelo. (7)

Aulagas y peonías, vecinas del majuelo de Buzón (Huérmeces)

La ramificación desde la base (cuello) es una de las principales características vegetativas del majuelo, tal y como puede comprobarse en la práctica totalidad de los ejemplares de La Comarca. Especímenes de un solo tronco pueden encontrarse únicamente en aquellos majuelos que hayan sido sometidos a algún tipo de poda (natural o no) en sus primeros estadios de desarrollo. Esto puede suceder en los que crecen en las paredes de viejos corrales, allí donde la acción de pastores y rumiantes pudieron realizar algún tipo de poda temprana.

Aunque, si nos fijamos un poco más, observaremos que se trata de varios troncos "pegados", creciendo bien junto y rectos, y dando la apariencia lejana de "un solo tronco". En La Mesa de Úrbel tenemos algún ejemplo.

Majuelos y agricultura moderna:  
Daños en majuelo

Sin querer entrar en polémica con el colectivo agricultor, tan heterogéneo en actitudes y sensibilidades como el ser humano en general, no vendría mal mostrar un poco más de respeto hacia estos vegetales leñosos que tantos beneficios medio-ambientales y paisajísticos generan, que tantas connotaciones culturales y esotéricas portan.

Los agricultores de las islas británicas llevan siglos haciéndolo y no parece que les haya ido tan mal. Brexit aparte.





La “manía” que algunos agricultores tienen de meter el arado más allá de los límites catastrales de las parcelas, arañando terreno comunal, lindes, cunetas de caminos, caminos mismos y todo lo que se ponga por delante, ocasiona en muchas ocasiones amputaciones gratuitas de ramas, raíces y troncos.







Majuelo acosado por la reja




No resulta muy comprensible esta táctica de “rapiñeo” puro y duro, ya que las ayudas de la PAC se cobran por superficie catastral y no por superficie realmente roturada. Y menos comprensible resulta aún si se tienen en cuenta los -siempre tan cacareados por el propio colectivo agrario- bajos precios del cereal. No parece justificable desgarrar una rama de majuelo por unos míseros céntimos de euro más en peso de trigo, cebada, veza, cártamo, colza o gisasol. 


Daños en majuelo 









Puede que sean los majuelos que crecen protegidos por un morcuero los que tienen un futuro menos incierto, a no ser que existan planes de concentración parcelaria en la zona, claro. Por eso, llama la atención el encontrar algún ejemplar de majuelo, en mitad de una tierra de labor, sin protección de amontonamiento de piedra alguno, y prosperando saludablemente. Así sucede, por ejemplo, en una finca situada en el camino de La Pinza, en el término de Fuencivil.

Majuelo en botón floral, en Valseco (Úrbel del Castillo)

















Majuelo -respetado por el agricultor- en Fuencivil
Cada vez que nos crucemos con un majuelo, conviene recordar que no nos encontramos ante un árbol cualquiera, que tenemos delante a algo más que a un vulgar arbolito espinoso de retorcidas ramas. Tras un majuelo hay una larga historia de mitos, tradiciones, leyendas, medicina tradicional y cocina popular. Aparte de su indudable valor estético, ornamental, biológico y paisajístico. Su profusa floración presta su fragancia a páramos y vallejos, a lindes, ribazos y cunetas, su intrincado ramaje sirve de sostén a nidos de aves e insectos, sus otoñales frutos alimentan a multitud de pequeños pájaros y mamíferos. Incluso el ser humano se nutrió de ellos en los lejanos tiempos del cazador-recolector, o en los menos lejanos de hambrunas, guerras y calamidades.




















NOTAS:


(1) Árboles de la Península Ibérica y Baleares, Ángel M. Romo, Planeta, Barcelona (1997)

(2) En latitudes más septentrionales (Noreste de Burgos -Peña Angulo, Monte de Santiago y Sierra Salvada-, La Rioja –Sierra de la Demanda-, Navarra y País Vasco) crece otro espino muy próximo botánicamente a nuestro majuelo, es el espino navarro o espino de dos huesos (Crataegus laevigata, antes C. oxyacantha), de hojas menos recortadas y fruto con dos o tres huesos.

(3) Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Pío Font Quer. Editorial Labor, Barcelona (1961)

(4) Hawthorn. The tree that Has Nourished, Healed, and Inspired Through the Ages, Bill Vaughn, Yale University Press (2015)

(5) L’aubépine, Stephane Signollet, Actes Sud (1998)


(6) Fotografía del Espino de Villardefrancos

http://elvalledesabero.blogspot.com.es/2014/06/espino-de-villardefrancos.html

(7) Árboles singulares de la provincia de Burgos, Cesar-Javier Palacios, Librería Editorial Berceo, Burgos (2002)

Agradecimientos: a Ignacio Pérez, que me comunicó la ubicación de los dos majuelos de Las Hormazas incluidos en la lista de ejemplares destacados.



APÉNDICE: El majuelo en la literatura y cine actual

En el mundo anglosajón, y en las últimas décadas, el majuelo ha sido un árbol socorrido a la hora de buscar título para una novela, una película o una serie de televisión. El carácter mítico y simbólico del árbol siempre viene a mano para otorgar un cierto halo de misterio a una trama literaria; o servir de icono erótico para una vieja historia romántica. El espino albar en una de sus acepciones inglesas, hawthorn, es garantía de éxito para un título.

En 1990, Marita Conlon-McKenna, escritora irlandesa especializada en literatura juvenil, alcanzó un notable éxito con la publicación de Under the Hawthorn Tree (versión en castellano: “Bajo el espino”). La novela cuenta la historia de tres hermanos que tratan de sobrevivir con el trasfondo histórico de la Irlanda de la Gran Hambruna (1845), ocasionada por la pérdida de la cosecha de patata, base alimenticia de la época; al principio de la narración, la pequeña hermana de los tres protagonistas muere de hambre y su pequeño cuerpo es enterrado bajo el majuelo que crece en el jardín, ya que en la mitología irlandesa el espino albar simboliza el nexo de unión con el otro mundo.

En 1998 se realizó una adaptación para el cine, que se estrenó con el mismo título que la novela y se distribuyó en circuitos de películas para televisión.


En 2007, una anónima bloggera china, protegida bajo el alias de Ai Mi -supuestamente una sexagenaria residente en Florida-, colgó en su blog una novela suya titulada Hawthorn Tree Forever, en la que se cuenta la historia de amor de una joven enviada a un campo de labor para su “reeducación” durante la llamada Revolución Cultural maoísta; en la trama, adquiere importancia un viejo majuelo cuya roja floración simboliza la fuerza del amor, por encima de convencionalismos sociales y políticos.







Al gobierno chino no le hizo gracia el contenido de la novela y rápidamente bloqueó el acceso al blog de Ai Mi. Aunque poco después, una editorial china autorizada por el gobierno, adquirió la novela y la publicó bajo el título Under the Hawthorn Tree, (idéntico al de la novela de la irlandesa Marita Conlon-McKenna) convirtiéndose en un rápido superventas en China. En 2010, Zhang Yimou, el afamado director de cine chino, la llevó a la pantalla con el mismo título, Under the Hawthorn Tree (En España se estrenó como "Amor bajo el espino"), y la película cosechó un clamoroso éxito también en China.