viernes, 28 de agosto de 2015

Arquiaga y Arteche: dos terratenientes en el viejo corazón de Castilla



Si consultamos un listado actualizado de propietarios de fincas rústicas sitas en el término de Huérmeces, nos llamarán la atención dos o tres nombres:

·        María Arquiaga Díaz (0,5 hectáreas)
·        Julio Arteche Villabaso (0,3 hectáreas)
·        Cuatro Hermanos Keller Arquiaga (6,6 hectáreas)

Estos dos apellidos de resonancias vascas coparon la propiedad de una buena parte del labrantío de Huérmeces durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX.

No solamente las tierras de Huérmeces, que también las de otros muchos lugares en los alrededores de la capital provincial, sobre todo en las vegas bajas de los ríos Urbel y Arlanzón.

Estas grandes propiedades tenían la característica peculiar de que se encontraban dispersas en pequeñas parcelas por numerosos pueblos de una determinada comarca o zona geográfica.

Este tipo de “gran propiedad dispersa” se originó en las últimas décadas del siglo XIX por compras de bienes afectados por la Desamortización, tierras adquiridas a particulares y acumulación de herencias.

Eran propiedades que pertenecían a dueños absentistas, que no vivían en la zona ni tomaban decisiones en cuanto a la explotación de las tierras, dadas en renta a labradores del lugar.

Alguno de estos propietarios era, incluso, completamente ajeno a la provincia. Tal es el caso de los Arteche, naturales de Vizcaya, que adquirieron gran cantidad de propiedades por compra tanto a los propios campesinos como de tierras previamente desamortizadas (sobre todo a la Iglesia).

Arteche intentó por todos los medios evitar dar la sensación de “cunero” o “paracaidista” vizcaíno en Burgos, procurando mezclarse con la élite local y acreditando su burgalesismo a través de su casa abierta en el Paseo de la Isla.

Alguno de estos grandes propietarios inició una carrera política como representante de la provincia en el Congreso o en el Senado, tanto en democracia como durante el franquismo, siéndoles otorgados títulos nobiliarios, tanto por Alfonso XIII (Marqués de Buniel) como por Franco (Conde de Arteche). En general, estas familias sabían navegar políticamente siempre con viento en popa.

Este tipo de gran propiedad dispersa entró en crisis definitiva a mediados del siglo XX debido fundamentalmente a tres factores:

  • otras fuentes de riqueza (industria, energía, turismo) iban sustituyendo a la tierra poco a poco, lo que originó la necesidad de vender y obtener liquidez necesarias para otras inversiones más productivas
  • cambios en la legislación que permitieron el fácil acceso a la titularidad de la tierra a los antiguos renteros
  • las rentas que pagaban los vecinos eran en general bajas, lo que unido al hecho de que durante los años 50 y 60 del siglo XX el labrador pasó a poseer cierta capacidad de ahorro (debido a la política de precio fijo para el cereal y otras fórmulas  proteccionista de la agricultura), trajo consigo el que muchos renteros tuvieran capacidad económica suficiente para adquirir la propiedad de las tierras que su familia venía cultivando desde generaciones.

Alguna de estas grandes propiedades dispersas aún mantenía una cierta importancia cuantitativa en tiempos recientes. A principios de los años 90, por ejemplo, los Arteche aún eran titulares de unas 430 hectáreas, aunque casi todas (400) concentradas en Buniel.

Los Arquiaga (Hermanos Arquiaga Keller), por su parte, aún poseían unas 100 hectáreas dispersas por 22 pueblos de las vegas bajas de los ríos Ubierna, Urbel, Arlanzón y Odra. En Huérmeces aún poseen casi 7 hectáreas.


El apellido Arquiaga procede de Las Merindades, en dónde a mediados del siglo XIX ya se encontraba fuertemente enraizado.

 
Francisco Arquiaga Rodríguez: senador por la provincia de Burgos (1872-73), antiguo propietario del Monasterio de Rioseco (1855) hasta que su descendiente Margarita Arquiaga lo donó a la Archidiócesis en 1953, lo que acabó por suponer la ruina del edificio.

Pedro Arquiaga Díaz: ingeniero industrial, inspector adjunto de la formación técnica industrial en la provincia de Burgos (1928). Dueño de la central eléctrica de Incinillas (Hidroeléctrica Arquiaga), que daba luz a gran parte de las Merindades. Asesinado en Villarcayo en 1936 por sus ideas republicanas.

Su hermana, María Arquiaga Díaz casó con Federico Keller Mezquiriz (Madrid 1868-1940), ingeniero de caminos, funcionario de la Diputación de Burgos.

Cuatro de sus hijos (los cuatro hermanos Keller Arquiaga que aún figuran como titulares de casi 7 hectáreas en Huérmeces) eran los herederos del antiguo patrimonio familiar:

Manuel Keller Arquiaga: ingeniero industrial
Rodrigo Keller Arquiaga: ingeniero agrónomo, ocupó diversos puestos en el Ministerio de Agricultura, uno de ellos en el extinto Servicio Nacional de Cultivo y Fermentación del Tabaco (1969)
María Cruz Keller Arquiaga (Madrid 1918-2006): farmaceútica.
Carmen Keller Arquiaga (Madrid, 1914-2004)


El apellido Arteche procede de Vizcaya, y su vinculación con Burgos tiene su origen en la persona de José María Arteche Osante.

 
José María Arteche Osante, político y empresario, nació en Valmaseda en 1849 y falleció en Bilbao en 1905.
Vinculado a Burgos por gran número de propiedades rústicas, fue designado senador por la provincia en las legislaturas 1902, 1903-1904 y 1904-1905.
Contribuyó a la constitución y desarrollo de importantes empresas comerciales e industriales, siendo Presidente de la Compañía minera La Vizcaína, Papelera Vizcaína y Ferrocarril de Bilbao a Portugalete
Fue presidente de la Diputación de Vizcaya (1892-1894) y, gracias a sus buenas relaciones en la Corte madrileña, tuvo la oportunidad de negociar dos veces el Concierto Económico del País Vasco: la revisión parcial en 1893 y la renovación en 1894.
José María contrajo matrimonio en 1876 con María Villabaso Gorrita y tuvieron cuatro hijos: Julio, Antonio, Juan José y María Arteche Villabaso.

Antonio Arteche Villabaso (Bilbao 1880-1962): diputado a Cortes por Burgos (1905-1918, liberal; 1920-1923, izquierda liberal); inicialmente miembro de la burguesía media bilbaína, por su militancia en el liberalismo monárquico –como buena parte de la oligarquía vizcaína de la época- Alfonso XIII le concedió el título de Marqués de Buniel en 1916, ya que llegó a acaparar un buen número de propiedades rurales en este pueblo y en Villegas, Rabé, Cabia, Frandovínez, Huérmeces y otros muchos del bajo Urbel y Arlanzón; a pesar de su proclamado burgalesismo, con casa abierta en el Paseo de la Isla, Arteche siempre fue considerado uno más entre los miembros de la oligarquía vizcaína, participando en varias aventuras empresariales y políticas.


Julio Arteche Villabaso (Bilbao 1878, Las Arenas 1960); diputado a Cortes por Vizcaya (1923, por la Liga Monárquica de Vizcaya, liberal independiente); Consejero del Banco de Bilbao; intervino en la nacionalización de empresas ferroviarias; fundó Saltos del Duero; puso en marcha la industria papelera del país; presidente vitalicio del Banco de Bilbao (1942); presidente del consejo de administración de 10 empresas y sociedades (Banco de España, Naviera Vizcaína, Sociedad Española de Construcciones Electromecánicas, Compañía de Minas de Riotinto, Telefónica, SEAT, Banco Asturiano de Industria y Comercio…) Gracias a sus buenas relaciones con el régimen franquista, y en reconocimiento a su carrera profesional, el 18 de julio de 1950 recibió el título de Conde de Arteche.

Julio contrajo matrimonio en 1902 con Magdalena Olábarri Zubiría. Cuatro de sus hijos (María Magdalena, María Victoria, Teresa y José María Arteche Olabarri), figuran como últimos propietarios de tierras en Huérmeces, desprediéndose de ellas –por venta a los antiguos renteros- a lo largo de los años 60 del siglo pasado.




FUENTES:

“La dualidad legislativa en el municipio y villa de Bilbao”, Xavier Aurrekoetxea, Jado: Boletín de la Academia Vasca de Derecho, año 5, Nº 14 (2007)

“Gran propiedad rústica en Burgos”, José Luis Moreno Peña, Caja de Ahorros Municipal de Burgos (1992)

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