sábado, 29 de octubre de 2016

Cementerios con leyenda

Algunos camposantos destacan no por su antigüedad ni por su ubicación en un bello paraje, sino por la existencia de un sencillo cartel o leyenda, generalmente grabado en la piedra del dintel de la puerta de entrada.

Los textos de estas leyendas suelen ser recurrentes:

  • hacen referencia a lo efímero de la vida humana
  • son un canto a la esperanza en la vida eterna
  • invitan al paseante a hacer un alto en su camino, meditando o rezando por los que están dentro
Por estos lares castellanos -austeros en casi todo- no son muchos los camposantos con este tipo de carteles. Lo más que podemos encontrar, en la mayor parte de los casos, es una fecha, la del año en el que se realizó la última reforma del camposanto, acompañada de una sencilla cruz.

Hemos elegido cuatro ejemplos de pequeños cementerios con leyenda, dos del entorno cercano (Celada de la Torre y Rabé de las Calzadas) y otros dos del algo más lejano (Ahedo de las Pueblas y Rebollar de Ebro). 


Celada de la Torre

El cementerio de este pequeño pueblo se encuentra adosado al ábside de la barroca iglesia parroquial de Santa Cristina (finales del siglo XVIII). Sobre el dintel de la puerta del camposanto se yergue una labrada cruz de piedra. En el propio dintel, grabada sobre la piedra y repintada, apenas podemos leer la siguiente leyenda: 

COMO TE VES, YO ME VI
COMO ME VES, TE VERAS

Todo un canto al carácter efímero de nuestra existencia. Imposible decir más con menos.

Esta leyenda -idéntica o con ligeras variaciones- aparece en otros cementerios de la geografía nacional.

En el osario de la iglesia de Santa María, en Wamba (Valladolid), así como en la ermita de Nuestra Señora de Belén (Córdoba), la leyenda se completa con otras dos estrofas: "Todo acaba en esto aquí. Piénsalo y no pecarás". Y en la ermita cordobesa, una calavera aporta contundencia al texto.




En el cementerio de Tordelpalo (Guadalajara) la leyenda es idéntica a la de Celada de la Torre. En el de Los Arcos (Navarra) presenta una pequeña variación: "Yo que fui lo que tu eres, tu serás lo que yo soy".

En Fuentemilanos (Segovia): "Aunque me ves que aquí estoy, tan triste pálido y feo, me vi como te ves, te verás como me veo". Y en La Guardia (Toledo): "Tu que pasas por aquí, y me ves cadáver feo, yo me vi cual tu te ves, y te verás cual me veo".


Rabé de las Calzadas




















En este pueblo del valle bajo del Urbel, el cementerio está situado al lado de la ermita de la Virgen del Monasterio, a la salida en dirección a Hornillos del Camino, en pleno Camino de Santiago.

En el frontón neoclasicista que preside la puerta de acceso al camposanto aparece la siguiente leyenda:

TEMPLO DE LA VERDAD ES EL QUE MIRAS
NO DESOIGAS LA VOZ CON QUE TE ADVIERTE
QUE TODO ES ILUSION MENOS LA MUERTE

Casi idéntico texto se puede leer en el cementerio de Montánchez (Cáceres), uno de los más bellos de España, situado en la ladera del castillo almohade que domina sobre el pueblo. Con ligeras variaciones, como la sustitución del verbo mirar por admirar: "Templo de la verdad es el que admiras, no desoigas la voz del que te advierte, que todo es ilusión menos la muerte."

Fueron unos versos muy socorridos en dinteles de muchos cementerios levantados en la segunda mitad del siglo XIX. Aparecen, por poner un par de ejemplos más, en el antiguo cementerio de La Concepción, en Getafe, y también en el de Vegueta, el más antiguo de Las Palmas. En este último, dos relojes alados, tallados en piedra, simbolizan lo efímero de la vida humana.

Los exitosos versos son atribuidos al escritor y periodista Mariano José de Larra (1809-1837).


Ahedo de las Pueblas 



En este bonito pueblo del norte burgalés (Merindad de Valdeporres), el cementerio se encuentra a las afueras de la población, en un agradable rincón.

Grabada sobre el dintel de la puerta, debajo de una sencilla cruz de piedra fechada en 1880 y de dos figuras esquemáticas de animales tumbados, podemos leer la leyenda:


HASTA AQUI LA VANIDAD Y
DESDE AQUI A LA ETERNIDAD

No he encontrado este texto en ningún otro cementerio del país, aunque seguro que alguno habrá.


Rebollar de Ebro 






















El cementerio de esta pequeña localidad del municipio cántabro de Valderredible está situado al lado de la ermita de Santa María de Entrepuerta (siglo XIII), a las afueras del pueblo, en la carretera que se dirige a Sobrepeña.

Sobre el dintel de la puerta, grabada y pintada, se lee la siguiente leyenda, realizada en el año 1890:

PARA UN POCO CAMINANTE
AL FRENTE DE ESTA MANSION
Y NO PASES ADELANTE
SIN UNA BREVE ORACION

Tampoco he sido capaz de encontrar una leyenda similar en ningún otro camposanto del país.


domingo, 23 de octubre de 2016

Topónimos desaparecidos (II): Molinduengo



De todos es conocida la importancia que antaño tuvieron en Huérmeces los molinos harineros, tanto en su historia como en su economía e, incluso, en su paisaje.

Molinduengo es un claro ejemplo de topónimo molinar, aunque desaparecido hoy en día de la lista de parajes, términos y lugares de Huérmeces. Este vocablo consta de dos partes: 

·    Molin (y sus distintas formas: mulin, muli, moli…): relativo a molino, muy habitual en la toponimia castellana y local (Mulimayor, Muligatillo,..)

·  Duengo: etimológicamente, está relacionado con el término latino domnicum, forma sincopada de dominicum, haciendo referencia a la posesión de un señor.

Ya tenemos, pues, significado para nuestro topónimo desaparecido:

El molino del señor


Sigpac (ortofoto julio de 2014): en azul, el cauce molinar que servía a los molinos de El Rinconcillo y Las Huertas



En el caso de Huérmeces, esta acepción está más que corroborada por diversos soportes documentales. En el Catastro de Ensenada (1752), el término Molinduengo aparece en la relación de los ocho molinos existentes entonces en el pueblo:




“otro, de una rueda, distante doscientos cincuenta pasos, dónde llaman Molinduengo, propio del Excelentísimo Señor Duque de Abrantes, el que gobierna y lleva en renta Lorenzo Lomillo, vecino asimismo de este pueblo, porque paga en cada un año diez y siete fanegas y media de dicho pan y consiguientemente regulan que además le quedan de ganancia y útil a dicho molinero catorce fanegas del mismo pan…”

La ubicación del molino, en las proximidades del Torreón (Torre de los Padilla o del Duque de Abrantes), se correspondería con los dominios de dos señores del lugar de Huérmeces. De los Padilla había pasado a manos de los Duques de Abrantes gracias al matrimonio de la hija de Mariana de Padilla y Mendoza, Ana de Sande Padilla (II Marquesa de Valdefuentes) con Alfonso de Láncaster (I Duque de Abrantes,1597-1654). 

Bing Maps (Junio 2010): Molinduengo / El Rinconcillo, entre el Urbel y el cauce molinar, a la altura del Torreón



Con la caída del Antiguo Régimen, a principios del siglo XIX, se produce también la de los dominios y señoríos propios de la España feudal. El término Molinduengo fue cayendo en el olvido y acabó por ser sustituido por El Rincondillo, que nombra tanto al paraje en el que se ubicaba el viejo molino como al espacio delimitado por el cauce molinar y el río Urbel. El Rinconcillo fue uno de los lugares habituales en las labores de lavado de ropa hasta mediados del siglo XX.

En otro documento mucho más antiguo, el reiteradamente utilizado en este blog, “Pleito sobre la herencia de Juan Zorrilla de San Martín el Viejo” (1591), también aparece el paraje Molinduengo en la relación de 64 fincas objeto de litigio; en este caso parece que se trata de un prado, pues lo cuantifica en cargas de hierba y no en fanegas, lo cual tiene su lógica, al tratarse de una finca situada entre el río y el cauce molinar, con agua abundante:




“otra a do dizen Molinduengo, de tres cargas, en surco de Diego López Arriaga”


El topónimo Duengo / El Duengo y sus derivados son relativamente frecuentes en esta parte de Castilla; en el cuadro siguiente se detallan algunos topónimos mayores y menores, todos ellos localizados en Burgos y provincias limítrofes:



Paraje

Localidad

Provincia

Tipo de paraje
El Duengo
Ahedo de Angulo (Valle de Mena)
Burgos
Uno de los pasos de la Sierra Salvada (entre Burgos y Alava)
El Duengo
Bóveda (Valdegobía)
Alava
Barranco situado al W-NW del pueblo
Vallejo Duengo
Robredo (Valle de Losa)
Burgos
Vallejo situado al NW del pueblo
Fuente el Duengo
Robredo (Valle de Losa)
Burgos
Fuente situada al NW del pueblo
El Duengo
La Secada (Ruesga)
Cantabria
Monte situado al W del pueblo, muy cerca del mismo
Duengo
Condado (Merindad de Valdivielso)
Burgos
Barranco que discurre entre Población y Condado
Arroyo del Duengo
Pineda de la Sierra
Burgos
Arroyo entre Pineda y el puerto del Manquillo, en la Sierra de la Demanda, en la ladera sur del pico San Millán
Solduengo
Solduengo (Los Barrios de Bureba)
Burgos
Pueblo burebano; So + El Duengo = debajo del Duengo
Araduenga
Araduenga (Valle de Mena)
Burgos
Pueblo del Valle de Tudela, limítrofe con el alavés Valle de Ayala; ara, de etimología desconocida


En Huérmeces tenemos, pues, tres topónimos molinares (aparte de los evidentes que comienzan por Molino de):

  • Molinduengo, molino del señor;
  • Mulimayor, molino mayor;
  • Muligatillo, ¿molino del gato pequeño? No parece probable, pero aún no he encontrado una explicación etimológica para este término (1)


(1) Ubierna nos aporta una posible explicación, aparecida en el blog Historias de Ayala


domingo, 16 de octubre de 2016

Una pequeña joya en el desván


El desván de la casa del pueblo sigue dando sorpresas de cuando en cuando. En un carcomido cajón de un viejo armario, entre misales y vidas de santos, apareció un librito encuadernado en tapa dura, muy sobado por el uso, y con un llamativo título:

PRACTICA COMPLETA DE AYUDAR A BIEN MORIR A ESPAÑOLES Y EXTRANGEROS

Y a tan curioso título no podía sino corresponderle una fecha con solera: MDCCXCVI (1796). Doscientos veinte años contemplan a este añejo ejemplar de 15x10 cm, en edición bilingüe (español-francés), impreso en bellos caracteres, en la imprenta madrileña de Don Joseph Doblado. Suponemos, pues, que sirvió para que muchas personas realizaran cristianamente el tránsito hacia la otra vida, hasta que -ya ajado y cansado- alguien lo depositara en el fondo de un cajón de un viejo armario, en un viejo desván de una vieja casa...



Fue aquel 1796 un año conflictivo para España. En agosto se firmó el Tratado de San Ildefonso, por el que se establecía una alianza militar entre España y Francia, con el objetivo de aunar esfuerzos contra su enemigo común: la pérfida Inglaterra, que amenazaba a la flota española en sus viajes a América. Los firmantes fueron Manuel Godoy, en nombre del rey Carlos IV, y el general Catherine-Dominique de Pérignon, por parte del Directorio francés. El lugar, el Palacio Real de la Granja de San Ildefonso; la fecha, el 18 de agosto de 1796. La firma del tratado trajo consigo la declaración de guerra a Inglaterra.

Y en tiempos tan revueltos, con guerras, batallas, escaramuzas, accidentes y muertes por doquier, qué mejor ocasión para imprimir un libro en una edición bilingüe, que sirviera de manual para capellanes y párrocos, en su ardua tarea de administrar extremaunciones a diestro y siniestro, a españoles y franceses, aliados en este caso.

El autor, Don Joseph Villarroel Pérez de Baños, presbítero de altos vuelos, fue un prolífico escritor, sobre todo lírico, que vivió a lo largo de gran parte del siglo XVIII. No he encontrado datos biográficos precisos, únicamente títulos de obras suyas que pueden encontrarse aún en catálogos de diversas librerías de viejo y bibliotecas. Entre todas ellas destaca la titulada Poesías sagradas y profanas, editada en Madrid en 1761. Otras obras menores se publicaron en 1736, 1740, 1755 y 1759. Suponemos que, por lo tanto, esta Práctica completa de ayudar a bien morir constituiría una de sus obras más tardías, sino la última de ellas.






Ya en la Introducción de la obra que nos ocupa, Villarroel deja claras las motivaciones e intenciones que le llevaron a escribir acerca de la técnica y la táctica del ayudar a bien morir:

La dilatada experiencia de diez y seis años, que hace que me empleo lo mas de el tiempo en asistir Moribundos en los Hospitales y Casas particulares de España, y fuera de ella, y la falta que experimentamos de un Libro, que concisa y brevemente comprehenda el modo mas sencillo y eficaz de Ayudar a Bien Morir en Lengua Española, y sobre todo en los Idiomas Extrangeros, de que absolutamente nada tenemos escrito, me ha obligado a publicar hoy la presente Obra, insertando en ella también la recomendación del Alma en Latin, segun el Ritual Romano, y traduciendo ésta en Español y en Francés, para que pueda ser también útil a los Legos, que en ausencia de los Párrocos podrán leerla a los Moribundos, y también las Preces que se han de decir luego que el Enfermo haya entregado el Alma a su Criador, y nuestro Redentor Jesus. 

Villarroel también deja escrita su intención de publicar "con la mayor brevedad que me sea posible" una segunda parte de esta obra, esta vez en italiano y en alemán. No parece que pudiera llegar a materializarse el proyecto, quizás debido a la avanzada edad del autor, quizás a la falta del patrocinio indispensable para la edición del libro.

En una pequeña nota aclaratoria, el autor añade:

Me ha parecido advertir a los Señores Eclesiásticos, que antes de emprender la asistencia de un Moribundo, se informen de sus qüalidades, circunstancias, e instrucción, para que de este modo puedan hablar a cada uno en el lenguaje o estilo conveniente.
  



En el capítulo Advertencia, Villarroel dice:

Todos los hombres saben que morirán un día, aunque ignoran el momento y las circunstancias de su muerte. Los Christianos que están mas iluminados que los otros, están seguros de que la muerte es un tránsito de esta vida mortal a la eternidad: que esta eternidad debe ser, o su recompensa, o su castigo...

Y no pierde ocasión de dejar clara la importancia que tiene, para la salvación del alma, una adecuada preparación para la muerte:

Si para acertar en un negocio temporal, se toman todos los dias tantos desvelos en este mundo, ¿no es por ventura una extraña locura descuidar de este negocio, que es para nosotros de la mayor importancia, y cuyo éxito nos debe ser tan ventajoso, o tan desventajoso por toda la eternidad? 

Tomemos, pues, temprano nuestras medidas; y pues que todos los momentos de esta vida son, por decirlo así, otros tantos pasos que nos arriman continuamente a la muerte, empleemoslos tan bien, que no quede alguno que no contribuya a hacerla feliz...



A continuación nos encontramos con el capítulo titulado Pensamientos Utiles para disponerse a una buena y santa muerte, por medio de una buena y santa vida, en el que podemos leer sentencias tales como:

Pues que la muerte es un castigo del pecado aceptemosla con gusto, nosotros que somos tan pecadores.

El último dia de nuestra vida nos está oculto, dice San Agustin, a fin de que todos los dias estemos alerta.

Caminemos en este mundo con grande circunspección, y velemos sobre nosotros mismos. La muerte nos aguarda en todo lugar. La vida es corta, nos veremos presto a su fin; cuidemos de amontonar quanto antes tesoros de buenas obras para la eternidad.

¿Por qué emprendemos nosotros tan grandes designios para lo futuro quando no somos dueños de un momento de nuestra vida, y quando no sabriamos, ni detenerla ni desecharla?

Compraria un condenado con gusto por mil años enteros que él pasaria en los tormentos mas horribles de el Infierno, una sola hora de todas las que tantas gentes pasan sin hacer nada, o en dormir, o en jugar, o en hacer mal.

No os regocijeis de la muerte de vuestro enemigo, sabiendo que debeis vos mismo seguirle dentro de poco.

Y entrando ya en la parte práctica de la obra, encontramos: Oraciones, Súplicas, Ruegos, Jaculatorias, Actos de Contrición, de Fé y Esperanza, de Amor de Dios y del Próximo, de Resignación y de Aceptación.



Y ya en latín: Ordo Commendationis, Animae, Litaniae, y Oratios varias, tanto en latín como en español y francés. El Oremus final dice así:

Tibi Domine commendamus animan famuli tui N., ut defunctus século tibi vivat: & quae per fragilitatem humanae conversationis peccata commissit, tu venia misericordissimae pietatis absterge. Per Christum Dominum nostrum. R. Amen. 



No podían faltar tampoco los agradecimientos al mecenas que hizo posible la edición de la obra, Don Vicente Joachîn Osorio de Moscoso, cuyos títulos nobiliarios ocupan seis páginas del librito.





















No debió de tratarse de un libro de gran tirada, ya que no he sido capaz de encontrarlo en ninguna librería de viejo. Únicamente aparece en los catálogos de la Biblioteca del Escorial y del Patrimonio Bibliográfico de Cataluña (Biblioteca Balmes). Una pequeña referencia a su edición aparece, asimismo, en una revista literaria inglesa de finales del siglo XVIII.





domingo, 9 de octubre de 2016

A los marcianos también les gustaba La Comarca


En consonancia con su nombre, la comarca de Los Páramos es rica en zonas altas y llanas, totalmente desprovistas de vegetación arbórea y de población humana. Un lugar ideal para que visitantes de otros planetas realizaran incursiones exploratorias. O quizás para que poderosas fuerzas armadas extranjeras ensayaran sus artilugios de última generación.

El caso es que, durante la década de los setenta del siglo pasado, se registraron numerosos avistamientos de objetos extraños -anormalmente luminosos y de meteórica movilidad-  en las altas parameras de La Comarca y en muchos otros lugares del país.

De entre todos, los dos más cercanos y que destacan tanto por su proyección informativa como por la fiabilidad de los testigos oculares, son:

  • Avistamiento de Quintanaortuño, el 1 de enero de 1975
  • Avistamiento del Páramo de Masa (Montorio), en septiembre de 1977   

Ambos ocuparon amplio espacio en la prensa escrita local y nacional, e incluso hasta la televisión de la época ("Más allá", el recordado programa de Jiménez del Oso) se interesó por ellos.

El avistamiento de Quintanaortuño (del que hace poco se ha celebrado su 40 aniversario) reviste el interés añadido de que sus testigos eran personas que se encontraban realizando la mili, por lo que las autoridades militares tuvieron pronto y directo conocimiento de los hechos. 

Poco después de las seis de la madrugada del primer día de 1975, cuatro jóvenes que realizaban el viaje de Torrelavega a Burgos por la carretera del Escudo para reincorporarse a la Academia de Ingenieros, en la que estaban cumpliendo el servicio militar, observaron un cuerpo incandescente con forma troncocónica, flotando muy cerca de la intersección entre la carretera nacional por la que circulaban y la antigua comarcal entre Burgos y Bilbao por Villarcayo.

Los Andrinales, lugar aproximado en el que se produjo el avistamiento de Quintanaortuño (1de enero de 1975)



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Al llegar al cuartel, muy impactados por el avistamiento, informaron del hecho a sus superiores. Aquella misma tarde, un comandante del ejército, en compañía de los cuatro soldados y agricultores de la zona, visitaron el lugar exacto del suceso. Había unos 300 metros cuadrados de terreno calcinado y ahoyado, que resultaron visibles durante los cinco meses siguientes. 

Al día siguiente, dos periodistas (uno de ellos, el entonces joven y desconocido Pedro J. Ramírez) acudieron al lugar y comprobaron que suelo y subsuelo estaban calcinados. El reportaje sobre el evento, con fotografías del terreno quemado, fue publicado en la revista La actualidad española. Hasta Capitanía General tuvo que emitir una nota informativa a los pocos días.

Los cuatro soldados fueron sometidos a interrogatorios por separado en los días siguientes, llegando incluso a utilizarse detectores de mentiras. El Estado Mayor Central del ejército, quince días después del suceso, emitió un informe oficial (22 folios, incluyendo los interrogatorios) que hoy ya está desclasificado, por lo que se ha podido acceder a su contenido.

Lo cierto es que hoy -más de cuarenta años después- no ha podido aún aventurarse ninguna explicación seria acerca del origen del suceso.


Menos conocido resulte, quizás, el avistamiento del Páramo de Masa, realizado por parte de cinco miembros de la misma familia (Serna), vecinos de la localidad de Montorio, en Septiembre de 1977.

A eso de las dos de aquella madrugada otoñal, cuando los Serna se encontraban -a bordo de su Land Rover- realizando una batida contra jabalíes que estaban dañando una finca, divisaron un objeto circular muy luminoso, al que en un principio confundieron con la Luna (llena aquella noche).

Pronto se dieron cuenta de que no se trataba de nuestro satélite, ya que el disco luminoso realizó un descenso vertiginoso hacia ellos, hasta iluminar poderosamente una amplia zona del páramo. Su tamaño era de grandes dimensiones y los cinco observadores quedaron anodadados durante unos breves instantes. Acto seguido, el objeto se alejó a la misma vertiginosa velocidad, en dirección Oeste.

Aunque en principio, prudentemente, decidieron no contar a nadie el suceso, cambiaron de opinión al día siguiente, al aparecer en la prensa la noticia de que se había realizado un avistamiento en Portugal, a una hora similar a la que se produjo el suyo.

Por el descomunal tamaño del objeto descrito, algún ufólogo aventuró que pudiera tratarse de un avistamiento de nave nodriza o portadora.(!¡)   


Y después de aquella febril actividad extraterrestre de los años setenta, el fenómeno fue decayendo progresivamente hasta nuestros días, en los que prácticamente ha desaparecido. 

Es sencillo especular en cuanto a los posibles motivos por los que los avistamientos de ovnis han desaparecido de la actualidad informativa. Los tres más evidentes podrían ser:

  • En los años setenta, el avistamiento de ovnis constituía una novedad, y pronto se puso de moda, por lo que las noticias de este tipo vendían, y mucho. Y el público era ávido de estos temas, totalmente entregado a la causa.
  • En plena Guerra Fría, proliferaban los artilugios espía utilizados por las fuerzas armadas; y más en un país, como España, utilizado como base militar por uno de los bandos.
  • El hecho de que se haya encontrado explicación racional para muchos de estos supuestos avistamientos, ha ocasionado que la gente se haya vuelto más escéptica, y tienda a quitarle importancia a este tipo de fenómenos.

Todo lo anterior está muy bien, pero no dejan de ser meras especulaciones. Probablemente, el motivo fundamental por el que naves procedentes de otros mundos han dejado de visitar La Comarca es mucho más evidente: la proliferación de parques eólicos.

Páramo de San Pedro Samuel: Si usted fuera el piloto de una nave extraterrestre y se encontrara con este panorama en la maniobra de aproximación ¿Qué pensaría? Pues en abortar el aterrizaje inmediatamente y regresar a su planeta como alma que lleva el diablo


Los marcianos, quijotes ellos, han tomado los molinos por poderosas armas defensivas (una especie de barreras tritura-ovnis) y han preferido encaminar sus innatas tendencias invasoras hacia otros planetas menos desarrollados tecnológicamente que el nuestro.

!Ah, cuán en deuda está La Comarca con el mundo eólico!...



Páramo de Los Tremellos: un calvero en forma de círculo perfecto, en mitad de un gran campo de cereal. ¿Señales? ¿Evidencia de un aterrizaje? No; exceso de nitrógeno. O de herbicida.





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Referencias informativas:


Avistamiento de Quintanaortuño: 40 aniversario:

burgosconecta.es, 31/12/2014, el misterio del ovni aún sin esclarecer

Avistamiento del Páramo de Masa (Montorio):