sábado, 22 de abril de 2017

Rogarcía: una poza con leyenda



Muchas son las pozas en las que se remansan las oscuras aguas del Úrbel. En el término de Huérmeces, de norte a sur, encontraremos pozas en La Bagoya, Rogarcía, Alba, Praos de Vega, Fuente la Hoz, Puente Miguel, Cigatón y La Presa, entre otras.

En las pozas más cercanas al pueblo (Cigatón) o en las situadas al lado de un puente o un molino (La Bagoya, Alba, La Presa), eran habituales los baños de labradores y veraneantes, tanto por motivos higiénicos como lúdicos. Hoy, es la poza de La Presa, cercana al molino de Retuerta, la que cuenta con el favor de la gente a la hora de darse un baño.

Otras pozas, sin embargo, nunca se utilizaron para el baño, ni por parte de los vecinos del pueblo ni por la de los veraneantes más osados. Son pozas algo alejadas de Huérmeces, demasiado sombreadas y de difícil acceso; sobre todo en las últimas décadas, en las que la vegetación ribereña había convertido en intransitables gran parte de las orillas del Úrbel.



Una de esas pozas es Rogarcía. Situada a unos 4 km al norte de Huérmeces, justo al doblar la pronunciada curva que allí dibujan tanto la carretera de Aguilar como el Úrbel.

Rogarcía es una poza demasiado alejada del pueblo y completamente rodeada de vegetación: sauces, salgueras, chopos, espinos y zarzas, sombrean la poza hasta convertirla en un lugar poco atractivo para el baño.



Por si lo anterior no fuera suficiente, Rogarcía cuenta con su correspondiente leyenda de poza tragalotodo, de profundidades insondables…(1)

Y es que la tradición oral dice que en Rogarcía cayó un carro con su pareja de bueyes y con su carga completa de mies. Y nada se volvió a saber ni de los bueyes, ni de sus ubios, ni siquiera del carro. 

No especifica la leyenda si en noches de luna llena brillan las astas de los desdichados bueyes, ni si en días de niebla espesa se oyen aún sus lastimeros mugidos. Únicamente nos cuenta que Rogarcía se lo tragó todo … y hasta hoy.

Una vez superado el invierno, las hojas de los nenúfares comienzan a abrirse, emergiendo poco a poco 


El topónimo Rogarcía, de rotunda sonoridad, podría corresponder al desdichado propietario (Rodrigo García, quizás) del carro y los bueyes succionados por la traicionera poza. Vaya usted a saber.

El año pasado se limpiaron las orillas de este tramo del Úrbel, para alegría de pescadores, excursionistas fluviales y agoreros de la supuesta acción negativa que realiza la vegetación ribereña en cuanto a la potenciación de avenidas e inundaciones.

Arranque del cauce del molino de Alba

Inmediaciones del molino de Alba,aguas arriba


Han vuelto a resultar transitables las inmediaciones del cauce del molino de Alba (también denominado de Aquileo, o Rallastra), con su pequeña represa, que se extienden aguas abajo de Rogarcía.

Contrafuertes de piedra soportan el firme de la carretera BU-622, la antigua de Burgos a Aguilar

La fuente de Rogarcía


Resulta también visible desde la otra orilla el arco de piedra de la fuente de Rogarcía, rehabilitada en 1985 por iniciativa de Santos Ubierna, natural del pueblo.




NOTA:

(1) Leyendas que hablan de pozas que se tragan carros son relativamente frecuentes en muchos pueblos de la provincia: así, en Quintanilla Sobresierra, La Poza (uno de los nacimientos del Ubierna) se tragó carro y animales de un cacharrero, y en los días claros se ven los platos blanquear; en Araúzo de Salce, fue un carro lleno de monjas el que se tragó la laguna de turno; en Fuenteodra, un carro con vacas y todo; el pozo Airón de Hontoria del Pinar se tragó a una joven que iba en una yunta de vacas; los lagos de Gayangos se tragaron un pueblo entero por negar sus vecinos limosna a la Virgen…



Héroes, santos, moros y brujas. José Manuel Pedrosa, César Javier Palacios y Elías Rubio Marcos. Burgos, 2001 [páginas 319-327]

Rogarcía, justo a la salida de la pronunciada curva que dibuja la carretera de Burgos a Aguilar

domingo, 9 de abril de 2017

Huérmeces en el Anuario (1879-1911)





En 1879, el librero y editor madrileño Carlos Bailly-Baillière, publica el primer volumen del “Anuario-almanaque del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración”, también conocido como el “Almanaque de las 400.000 señas”.


Esta obra, en la línea de otras publicadas en Europa (especialmente la francesa “Annuaire-almanach” de Diderot-Bottin), es una guía que contiene miles de datos relativos a las personas que integran las instituciones del Estado y de las provincias en todos sus sectores (político, educativo, militar, religioso, judicial, etc.), así como de profesionales, oficios, comercios, negocios, fábricas e industrias, tanto de España como de los países de Ultramar y estados hispano-americanos.



A partir de 1881, la publicación pierde la palabra “almanaque” y -ya bajo la cabecera “Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración”- sigue publicándose hasta 1911.

En el “Anuario” aparecen las ciudades y casi todos los pueblos de España. Estructurado por provincias y partidos judiciales, al comienzo de cada epígrafe ofrece una breve información general del lugar (número de habitantes, distancia a la capital provincial, fiesta mayor, etc).

Los primeros volúmenes (1879-1900) tienen una dimensión cercana a las 2.000 páginas, llegando los últimos (1908-1911) a un tamaño cercano a las 6.000 páginas.

El editor contaba con una amplia red de corresponsales en las diferentes capitales de provincia, aunque también se servía de otras fuentes, principalmente secretarios de ayuntamientos, así como de los datos que le remitían los propios profesionales, comerciantes e industriales.

En cada edición anual se procedía a actualizar y revisar los datos que aparecían en el anuario anterior.

En 1912, después de treinta y tres años publicándose sin interrupción, se fusionó con la guía de ámbito catalán Anuario-Riera, que llevaba publicándose desde 1896. A partir de ese año se editó bajo el título Anuario general de España (1912-1978), en el que ya únicamente se recogerían los datos correspondientes a las capitales de provincia españolas, las cabezas de partido judicial y los pueblos más importantes.

La prolija cantidad de datos registrados en esta serie de “Anuarios”, suponen una interesante foto fija de la actividad económica, profesional, artesanal, administrativa y cultural de muchos pueblos y ciudades españolas durante los treinta años (1879-1911) que abarcaron el tránsito entre los siglos XIX y XX.

En la provincia de Burgos hubo un intento de realizar algo parecido, pero no pasó de una primera y única edición, editada por Mariano Velasco y titulada “Indicador General de la Industria y el Comercio de Burgos (1894)Indicador General Burgos 1894

En cuanto a lo que nos interesa, pequeñas poblaciones rurales, el contenido del “Anuario” durante los primeros años de edición (1879-1890) es muy limitado, apareciendo únicamente los nombres de maestros (profesores de instrucción pública), cirujanos (barbero-cirujano, figura entonces equivalente a la de un practicante, aunque con menor formación y capacidad), veterinarios (albéitar) e “industriales” (herreros, principalmente).

En el Anuario de 1881, por ejemplo, aparecen los nombres siguientes en el epígrafe correspondiente a Huérmeces (lugar con ayuntamiento de 388 habitantes, situado a 22,2 km de Burgos):

-Profesor de instrucción pública: Ponciano Fernández Cortés
-Cirujanos: Cipriano Andrés y Domingo Rodríguez
-Industrial: Primitivo Ortega Valladolid
-Veterinario: Manuel González


Anuario de 1881 - "Huérmeces"
En años posteriores, se va ampliando la información suministrada, apareciendo los nombres de: alcaldes, secretarios, jueces municipales, párrocos, carpinteros, carreteros, tenderos, carniceros, taberneros, sastres, posaderos y molineros. Ya en los últimos cuatro años de edición (1908-1911), aparecen también los nombres de los principales labradores y ganaderos de cada pueblo y, solo en algunos casos, los de los principales contribuyentes de cada localidad.

Anuario de 1881 - Página 734
En el Anuario de 1911, por ejemplo, encontramos en Huérmeces (lugar con ayuntamiento de 401 habitantes, a 25 km de Burgos, que es la estación más próxima, produce cereales, fiesta mayor el 24 de junio) a los siguientes profesionales:

-Alcalde: Julián Díaz Ubierna
-Secretario: Quiterio Hidalgo
-Juez municipal: Esteban Ubierna
-Fiscal: Nicolás Díez
-Secretario: Quiterio Hidalgo
-Párroco: Eusebio Arroyo Dorao
-Profesor de instrucción pública: Santiago Benito
-Barbería: Pablo Crespo
-Carnicería: Hermenegildo de la Fuente
-Carpinterías: Julián Alonso, Domingo Arribas, Hipólito Díez y Aniano Pérez
-Principales cosecheros de cereales: Dionisio Díaz Villalvilla, Mariano Díaz Ubierna, Valentín Díez, Dionisio García, Eusebio Girón, José González, Quiterio Hidalgo, Esteban Ubierna, Florentín Ubierna, Mariano Ubierna, José Varona, Viuda de Julián Villanueva
-Comestibles: Hermenegildo de la Fuente, Emilio Hidalgo
Anuario de 1911 - "Huérmeces"
-Molinos de harinas: Eustasio Alonso, Simeón Alonso, Mauricio Díaz, Julián García, Florentín Ibáñez, Manuel Marcos y Manuel Pérez
-Herrería: Hipólito Ortega
-Médico: Rogelio Pérez
-Parador: Francisco García
-Sastrería: Pablo Crespo
-Tabacos: Timoteo San Martín
-Tejidos: Emilio Hidalgo
-Zapatería: Manuel Arroyo

Una vez más, cabe destacar el elevado número (7) de molinos en activo con que cuenta Huérmeces, una cifra llamativa no solo en comparación con los pueblos del entorno, que también con relación a otros pueblos provinciales de mucho mayor tamaño.

Julián Díaz Ubierna se encontraba en el penúltimo año de su dilatado mandato como regidor de Huérmeces (1897-1912). Durante mucho tiempo, incluso después de abandonar el cargo, fue conocido como "El Alcalde". 

Del resto de pueblos que componen el actual municipio de Huérmeces, encontramos los siguientes epígrafes:

Quintanilla Pedro Abarca (105 habitantes, entonces ayuntamiento con San Pantaleón del Páramo y Ruyales del Páramo, con un total de 246 habitantes entre los tres)

-Alcalde: José Revilla García
-Secretario: Maximino González
-Juez municipal: Antonino Roja García
-Fiscal: Marcelino González López
-Secretario: Maximino González Díez
-Ecónomo [cura]: Eustaquio Santos
-Instrucción pública: profesores (Leónidas Herbás Casas y Félix Nogal Pérez)

Ruyales del Páramo (77 habitantes, perteneciente al ayuntamiento de Quintanilla Pedro Abarca):

-Instrucción pública: profesora (Felipa M. Llorente)

De San Pantaleón del Páramo no aparece información alguna, al considerársele agregado a Quintanilla Pedro Abarca.

En ese mismo Anuario de 1911, entre los pueblos de mayor tamaño del entorno, destaca Santibáñez-Zarzaguda, que dispone -además de los habituales negocios propios de lugares más pequeños- de los siguientes profesionales:

-administración de correos: Pedro García
-maestros: Anastasio Caño Tajadura y Petra Barriocanal
-maestros albañiles: Estanislao González y Juan González
-barberías: Juan Abad y Salvador Varona
-talleres de cantería: Fermín Andueza y Paulino González
-tratantes en cereales: Guillermo López y Venancio Ortega
-comerciante: Guillermo López
-farmacia: Nicolás García
-ferreterías: Guillermo López y Venancio Ortega
-expendeduría de tabacos: Guillermo López
-molinos de harinas: Nicolás García y Herederos de Crisanto Martínez
-notario: Joaquín López Morales
-panadería: José Cidad
-parador y mesón: Antonino Pérez
-tienda de tejidos: Félix Iglesias
-tienda de vinos: Francisco González

En aquellos años, la Villa era un auténtico centro comarcal: una población de 783 habitantes, con ferias de ganado el 1 de marzo, 12 de mayo y 18 de octubre, feria de maderas, el 28 de julio, y mercado de granos los domingos.

Anuario 1911 - Página 1823
En cuanto a otros pueblos del entorno más o menos cercano a Huérmeces, encontramos las profesiones más llamativas siguientes:

-Acedillo: expendeduría de tabacos (Ruperto Pérez Infante) 
-Arenillas de Villadiego: cosecheros de vinos (Platón Fernández, Cleto García, Luis Rodrigo, Salvador Terradillos), molinos de harinas (E. Recio)
-Arroyal: parador y mesón (Guillermo Pardo Blanco)
-Avellanosa del Páramo: constructor de carros (Lorenzo García Calzada)
-Covanera: batán (Pedro Huidobro), fábrica de cestas y objetos de mimbre (José Vicario)
-Frandovínez: molino de harinas (Félix Pérez Ortíz)
-Gredilla La Polera: paradores y mesones (Manuel Pascual González y Matías Villalaín Arce)
-Hontomín: una diligencia a la estación [de ferrocarril de Burgos] (Antonio Rozas)
-Humada: dos tratantes en ganado de cerda (Felipe Martín y Basilio Susilla)
-La Molina de Ubierna: diligencia a la estación [de ferrocarril de Burgos] (Rozas), parador (Ignacio García)
-La Nuez de Abajo: productores de garbanzos (Vicente González, Lorenzo Vecino y Vicente Vecino)
-La Piedra: comestibles (Ruperto San Martín), ebanista (Esteban Benigno), farmacia (Dictinio Docio Sedano), maestro de obras (Braulio Rodríguez), parador y mesón (Julián Díez), vinos del país al por mayor (Julián Díez)
-La Riva de Valdelucio: molino de harinas (Herederos de Juana Calvo)
-Las Hormazas: constructor de carros (Celedonio Calzada)
-Las Quintanillas: maestros albañiles (Mariano Alcalde, Indalecio Espinosa, Luis Santos), taller de cantería (Juan Santos, Luis Santos), parador-mesón (Esteban Alcalde, Juan Saiz), tejedores (Estanislao Arnáiz, Felipe Gutiérrez, Juan Pablo Sagredo), molinos de harinas (Antolín Rodríguez y Adolfo Tajadura)
-Los Tremellos: ganaderos (Florencio Fernández, C. García, Fructuoso Revilla, Eusebio Rodríguez, Justo Rodríguez)
-Los Valcárceres: cartero (Juan Escudero Caballero), taller de cantería (Alvaro Porras Cosme e hijos), modistas (Lucila Infante y Teresa Pérez), parador (Eulogio Pérez Martínez)
-Mansilla: un tratante en aceite (Teodoro San Martín Sáez) y otro en granos (Manuel Nogal Mansilla)
-Masa: farmacia (Bernardo Gallo), hojalatero y vidriero (Mariano Herrera), parador y mesón (Juan López), fábrica de quesos (Julián Vegas y compañía)
-Montorio: destaca el elevado número de ganaderos (Timoteo Bañuelos, Santiago Díez Gómez, Cecilio Fontúrbel, Julián Ibáñez Fontúrbel, Ruperto Martínez Santamaría, Angel Serna Díez, Benigno Serna Serna, Bernardino Serna Porres, Clemente Serna Pérez, Daniel Serna Serna, Emeterio Serna Sotas, Florentino Serna Díez, Hilario Serna Fontúrbel, José Serna González, Juan Serna Millán, Salvador Serna González, Santiago Serna González, Sebastián Serna Fontúrbel, Zacarías Serna González), almacenista de vinos (Santiago Hidalgo), molinos de harinas (Benito Albano Díez, Francisco Iglesias, Melquíades Martínez García, Florentino Serna Serna)
-Moradillo del Castillo: huevos al por mayor (Narciso Guerrero, Salvador Jerez, Arturo López y Ambrosio Recio)
-Nidáguila: contratista de obras (Paulino de Diego), diligencias a la estación [de ferrocarril de Burgos] (Rámila), panaderos (Marcos de la Iglesia García, Gregorio Sanllorente de la Iglesia, Agustín Vallejo de la Iglesia), parador (Felipe López)
-Palacios de Benaver: una comunidad de monjas benedictinas (abadesa Sor Milagros Mera) con su colegio de niñas (profesoras Sor Consuelo Ayos, Sor María Josefa, Sor Asunción Ruíz y Sor Teresa Sáinz), una diligencia a Burgos, Sasamón y Villadiego (Julián Herrera y Faustino Martínez)
-Pedrosa de Río Úrbel: panadería (Timoteo García de la Iglesia), tejidos (Salvador Pérez Gutiérrez), transportes terrestres (Manuel Río Zumel), molino de harinas (Sandalio Ordóñez Pérez)
-Peñahorada: parador y mesón (Francisco Sanz)
-Quintanadueñas: farmacia (Gregorio Escolar), fábrica de mantequilla (Jerónimo del Río), molino de harinas (Julio Medrano)
-Quintanaortuño: administradores de correos (Crisanto González Díez), peatón (Fernando Ubierna Fernández), panadería (Isidro Martínez Gallo), parador (Zacarías Sevilla Pérez), quincallería (Vicente Saiz Villanueva), molinos de harinas (Benito Campo, Ignacio García Campo)
-Quintanilla Sobresierra: cartero (Pedro Radero), diligencia a la estación [de ferrocarril de Burgos] (Mariscal y Benito Rámila), parador y mesón (Balbino Ituñaga), fabricantes de quesos (José González, Rosa González, Segundo González, Jacoba Pérez), molino de harinas (Mariano Girón)
-Rabé de las Calzadas: colegio de niñas (Hermanas Paúles de la Caridad, comunidad religiosa de San Vicente), tratante en lana (Gregorio de la Torre), profesor de música (Pascual Olalla)
-Rioseras: constructores de carros (Hipólito Alonso Martínez, Mariano Gómez), molino de harinas (Tomás García del Campo)
-Ros: herrería y cerrajería (Lorenzo Ontillera), expendeduría de tabacos (Narciso Ortega), tejidos (El Pasiego)
-San Felices [del Rudrón]: tratantes en pieles (Lucas Campillo, Donato Fernández, Miguel Hidalgo, Francisco Santa María, Juan Santa María, Felipe Varona, Ignacio Varona, Pedro Varona), almacén de resina (Miguel Hidalgo), transportes terrestres (Emeterio Marquina, Ignacio Santa María), tejidos (Fermín González), molino de harinas (Eugenio Santa María)
-San Martín de Ubierna: molinos de harinas (Tiburcio Alonso, Julián Cerro)
-Santa Cruz del Tozo: fundición de campanas y relojes de torre (Rufino Ballesteros), parador y mesón (Severiano Puente)
-Santa María Tajadura: vinos (José Alcalde Illera)
-Sargentes de la Lora: parador (Liborio Bárcena), tabacos (Gabriel Campos)
-Sotopalacios: tres cosecheros de remolacha (Claudio Díez, José Mata y Evaristo Ubierna)
-Sotragero: molino de harinas (Basilio García)
-Terradillos de Sedano: taller de cantería (Santiago García)
-Tobar: molinos de harinas (Roque Arriaga)
-Tubilla del Agua: aves y caza (Francisco Huidobro), fábrica de cera (Fermín Bañuelos), fábrica de cestas y objetos de mimbre (Manuel Vicario), guardicionero (Marcial Fernández), casa de huéspedes (Fermín Bañuelos), peluquerías (Restituto Bañuelos, Blas Diego)
-Ubierna: relojería (Vicente Osma), tejedor (Natalio Fernández), transportes (Andrés García), molino de harinas (Benito Gómez)
-Urbel del Castillo: tejedor (Jenaro Puente), molinos de harinas (Filiberto Recio)
-Valdelateja: establecimiento de aguas minerales naturales (propietario: Emilio Rámila Gallo; médico-director: Mateo Mazón)
-Villanueva de Puerta: parador (Eugenio Peña)
-Villarmentero: tratante en quesos (Pío Angulo)
-Villarmero: molino de harinas (Eusebio Cuevas)
-Villaverde-Peñahorada: molino de harinas (Claudio Alonso)
-Villorejo: ebanistería (Eusebio Triana)
-Vivar del Cid: comunidad religiosa, San Francisco, vida contemplativa (Convento de Santa Clara)
-Zumel: molino de harinas (Jerónimo Medrano)


Para consultar el "Anuario" en la web de la Biblioteca Nacional:

Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración  

domingo, 2 de abril de 2017

La dolina de las latas oxidadas




En Basconcillos del Tozo existe uno de los complejos cársticos más singulares de la provincia de Burgos. La denominada “Cueva del Agua”, que discurre entre Basconcillos y Barrio Panizares, es la causante de un curioso proceso de captura hidrológica: la cuenca del Ebro roba aguas que teóricamente -por la disposición de los valles- discurren por la del Duero (subcuencas del Lucio-Pisuerga y del Talamillo-Urbel-Arlanzón)

En los alrededores de Basconcillos, existe una despresión cerrada en la que las aguas de varios arroyos (Mundilla, San Juan, Valtierra, Corio y Ontanillas) son engullidas por el río Hurón hacia el gran sumidero de la cueva, resurgiendo en las cercanías de Barrio Panizares, constituyendo una de las fuentes  del río Rudrón, afluente del Ebro.



El conjunto kárstico, de más de 3 km de desarrollo, está formado por la Cueva del Agua de Basconcillos, actuando como sumidero, la Hoya de los Caracoles (amplia dolina de más de 10.000 m2) como entrada superior del complejo, y la Cueva de los Moros, la fuente del Molino y otros manantiales actuando como conjunto surgente.

La dolina de Las Ánimas


En el interior de la cueva, a mitad de su recorrido subterráneo, se encuentra el denominado Hundimiento de las Ánimas, que no es sino la manifestación interior de la dolina exterior homónima:

 una dolina de hundimiento de gran tamaño (900 m2) que se corresponde con el final del Cañón y el extremo final de la Sala de las Dunas, donde confluyen dos galerías ascendentes sobre un gran cono de derrubios. En el exterior hay algunas pequeñas cavidades y grietas, sin llegar a conectar con la cavidad”. (1)

La pequeña capilla de las Ánimas presta su nombre a la dolina que se abre a su espalda
En el exterior, la dolina se localiza en las cercanías de una pequeña capilla  o humilladero denominada de Ánimas (2), que da nombre al paraje. Su estado es de penosa ruina, habiéndose desplomado su techumbre y quedando aún en pie sus poderosas paredes. En el dintel de su pequeña puerta de acceso apenas puede leerse, grabada, la leyenda "Devotos de las ánimas".

Si nos acercamos a la dolina, veremos que en el punto inferior de su embudo presenta una llamativa colección de latas oxidadas, testigo de su antiguo uso como vertedero ocasional, tal y como sucedía en otras dolinas y hundimientos de la zona.






Las latas lo tienen complicado si quieren abandonar el recinto, y de esta manera el proceso de oxidación continuará en el tiempo, durante centurias, hasta que todos los elementos químicos que contienen acaben por disolverse y filtrarse, o los continuos derrubios que se producen en las paredes del embudo acaben por sepultarlas.



Un sauce hace compañía a la humilde y arruinada construcción, en un paraje tan desolado que cualquier compañía viviente es bien recibida.

La capilla se halla cerca de la confluencia de los caminos que se desde Basconcillos se dirigen a Lorilla, Barrio Panizares y Hoyos del Tozo, por lo que era un lugar con cierto trasiego de gentes y mercancías en los tiempos anteriores a la despoblación. Hoy, Lorilla es un pueblo abandonado, Hoyos y Barrio mantienen una exigua población, basada sobre todo en la segunda residencia, y Basconcillos ya no es ni sombra de lo que era.

Hoyos del Tozo es comienzo y final de la espectacular ruta del Cañón del Rudrón y cuenta con un pequeño bar, para alegría de paseantes y excursionistas. En los alrededores de Barrio Panizares, a la izquierda de la carretera de Sargentes, se localiza uno de los más potentes manatiales de la cabecera del Rudrón. En Basconcillos resiste la panadería de Gerardo Alonso, con horno de leña, y también cuenta con un bar-restaurante y el interesante museo etnográfico de Félix Arroyo.


"DEVOTOS DE LAS ANIMAS"


NOTAS:

(1) Cubía nº 17, monografía sobre las cavidades de la cuenca del Rudrón; boletín del Grupo Espeleológico Edelweiss, Burgos (febrero 2013)

(2) Memorias de Burgos, Elías Rubio Marcos, Editorial Aldecoa, Burgos (2015) [página 70]





domingo, 26 de marzo de 2017

Úrbel del Castillo: la pradera de los narcisos enanos




Uno de los espectáculos naturales más llamativos de la comarca acontece cada año, durante la segunda quincena de marzo, en la amplia pradera situada a los pies del esbelto y roqueño castillo medieval de Úrbel.

La pradera en cuestión ocupa unas 25 hectáreas, y se extiende a ambos lados del Úrbel, sufriendo los repetidos encharcamientos a que suele someterla el casi recién nacido río.





A pocos conductores que circulen por la N-627 les pasará desapercibida la contundente presencia del castillo altomedieval, cuya base parece desgajada de la vecina lora de La Mesa; si el tiempo acompaña, alguno decidirá incluso realizar una parada para admirar más pausadamente esta vieja fortaleza.

Quizás entonces reparen en la multitudinaria presencia de pequeñas motas amarillentas, salpicando el verde manto de la pradera que se extiende a sus pies. Si el día ha resultado soleado, tras la típica neblina matinal que suele envolver estos lares, esa presencia floral destacará aún más si cabe, realzada por el rocío que aún conserve la pradera.



La responsable de este despliegue es una humilde planta, que no levanta más de 10-15 cms sobre el prado. Localmente denominada churulía (Úrbel) o picudillo (Huérmeces) no es sino un narciso enano de pradera (Narcissus bulbocodium), una planta de amplia distribución por gran parte de la Península Ibérica, Francia y Norte de Africa.

El nombre genérico Narcissus hace referencia al vanidoso joven de la mitología griega Νάρκισσος (Narkissos) -hijo del dios río Cephissus y de la ninfa Liríope- que se enamoró de su propia imagen reflejada en un arroyo. Parece ser que la relación no acabó bien.



En cuanto al nombre específico bulbocodium, viene del término latino que significa "bulbo lanoso", en referencia a las características externas de su órgano de reserva.



En castellano, el Narcissus bulbocodium presenta multitud de nombres comunes: campanilla, campanillas, campanillas chicas, campanita, campanitas del campo, junquillos pajizos, narciso, narciso de Asturias, narciso de campanilla, narciso de guedejas, narciso de olor, narciso nival, trompeta de Medusa, trompetillas.

 


Se trata de una planta vivaz, que gracias a su órgano subterráneo de reserva (bulbo), emerge año tras año; su flor, relativamente grande para el escaso tamaño general de la planta, se despliega en forma acampanada, de embudo, más o menos horizontal, aisladamente o en pequeños grupos, pero siempre acabando por dominar en los espacios pratenses en que habita. 
   


Sus bulbos son tóxicos, pero no así su parte aérea que, además, habrá desaparecido completamente antes de que se realicen las primeras siegas de la temporada.



Es especie frecuente en la provincia de Burgos, especialmente al norte de la línea imaginaria que de noroeste a sureste une Sotresgudo con Huerta de Rey.





Los Castillejos (La Nuez de Arriba)

Este narciso es muy abundante en la mayor parte de las praderas ribereñas del Alto Urbel, aunque ninguna otra pueda presumir de tener por vecina a una casi milenaria atalaya.


Encontraremos praderas con narcisos en los alrededores de Fuente Úrbel, La Piedra, Quintana del Pino y La Nuez de Arriba, allí donde el Urbel ha descrito reiterados meandros, que periódicamente se desbordan, inundando parte de estos "praos" ribereños. 


En La Nuez de Arriba, abunda en las muchas praderas que aún sobreviven en el término de este pueblo: Parrodrigo, Los Castillejos, Voces y en los alrededores del molino de Abundio, entre otras.


En Huérmeces era muy abundante en La Pradera, hasta su completa roturación en los años 70 del pasado siglo.







El Urbel, en su meandroso discurrir a través de las praderas inmediatas a Los Castillejos

La pradera de Urbel, semi inundada; al fondo, afloramientos rocosos de La Piedra, Valdehayas y Fuente Urbel











En la comarca medra otro pequeño narciso, aunque muy diferente en cuanto a morfología, hábitat y época de floración: es el denominado narciso de campana (Narcissus triandrus), que tiene unas pequeñas flores de color amarillo pálido, colgantes, que aparecen entre abril y mayo; vive en pastos y matorrales preferentemente arenosos y sobre sustratos silíceos. Abunda en los alrededores arenosos de Montorio, especialmente en las orlas de los melojares. Es especie ampliamente distribuida por la provincia de Burgos.



Narcissus bulbocodium
Narcissus triandrus



























Obras consultadas:

Plantas silvestres de la provincia de Burgos. Javier María García López & Carmen Allué Camacho. Caja de Burgos (2004)
Contribución al estudio florístico de las comarcas de La Lora y Páramo de Masa (Burgos). Pablo Galán Cela. Fontqueria 30 (1990)
Atlas de la flora vascular silvestre de Burgos. J.A. Alejandre Sáenz, J.M. García López y G. Mateo Sanz. Burgos (2006)

Ilustraciones:

The Botanical Magazine. William Curtis (1794)

domingo, 19 de marzo de 2017

Bipueblos y tripueblos




Por estas tierras, en los lejanos tiempos de la repoblación altomedieval, los asentamientos poblacionales fueron numerosos y muy próximos unos a otros; quizás meras "granjas", formadas por una o varias familias, pero que acabaron por arraigarse e incluso contar con iglesia propia.

Con el paso de los siglos, en la mayor parte de los casos, alguno de aquellos "barrios" acabó por desaparecer, ya que la población tendió a concentrarse en el barrio más populoso o en el mejor situado.

Excepcionalmente, algún pueblo ha llegado a nuestros días con dos o tres de sus núcleos fundacionales aún vivos. Son pueblos que en realidad son dos o tres, o pueblos pluribarriales, como queramos llamarlos.

Solano, uno de los tres "barrios" que forman el pueblo de Las Hormazas; en el alto, la ermita de la Virgen del Castillo


En el entorno de Huérmeces aún persisten dos casos de pueblos formados por tres núcleos de población o barrios:

Las Hormazas: pueblo perteneciente al municipio homónimo, y formado por Solano (26 habitantes; iglesia de San Pedro), La Parte (57 habitantes; iglesia de San Pelayo) y Borcos (18 habitantes, iglesia de Santiago); el más alejado es este último, que se encuentra a unos 2 km de los otros dos barrios, estos separados entre sí apenas 700 metros.


Los Valcárceres: pueblo perteneciente al municipio de Villadiego, formado por los barrios de San Miguel, Santiago (La Inera) y Santa Cruz, cuyos nombres coinciden con las antiguas advocaciones de las iglesias respectivas; la distancia que separa el barrio situado en la carretera principal (Santiago) de cado uno de los dos barrios extremos no llega a los 700 metros. La población total de Los Valcárceres es de 33 habitantes. El más pequeño -en tamaño del caserío- es Santiago (En este caso, el Padrón 2016 del INE no proporciona el dato de población por barrios).





Más común es el caso de pueblos formados por dos barrios, aunque aquí la casuística es mayor: 


a) un núcleo poblacional claramente mayor que su barrio, con el que siempre formó una unidad administrativa:

San Martín de Ubierna y al fondo, a la derecha, Ubierna


Ubierna (186 habitantes, iglesia de San Juan) y San Martín (30 habitantes, iglesia homónima), pertenecen al municipio de Merindad de Río Ubierna, y están separados por poco más de 1 km. Como curiosidad, en el Diccionario de Miñano (1826) figuran como "Hubierna y San Martín" (387 hab) y añade que "el camino hasta San Martín es muy bueno".




La Riba de Valdelucio (16 habitantes, iglesia de La Asunción) y Barriolucio (5 habitantes, iglesia –arruinada- de San Román), apenas separados 300 metros, forman parte del municipio del Valle de Valdelucio; en el Madoz figuran como Barrio Lucio y La Riba, "localidad con ayuntamiento [...] se compone de los dos barrios que le dan el nombre [...] 82 almas."



San Felices del Rudrón (Barrio Sur, iglesia de San Pedro) y su Barrio de Nápoles (Barrio Norte, con la desaparecida iglesia dedicada a San Felices), separados por algo menos de 1 km, con sus 27 habitantes, forman parte del municipio de Tubilla del Agua, y se disponen a lo largo de la N-623, en pleno cañón del Rudrón.




Palacios de Benaver (iglesia de San Martín Obispo) y su Barrio Pequeño (originado alrededor del monasterio de San Salvador), con 94 habitantes, separados por apenas 600 metros, forman parte del municipio de Isar.







Melgosa de Villadiego y su Barrio de Abajo, con una población de 23 habitantes, están separados por apenas 300 metros; el barrio se despliega alrededor del río Brullés y de un viejo molino, y el núcleo principal se ubica en una pequeña elevación, alrededor de la iglesia de Santa Eulalia. Pertenecen al municipio de Villadiego.

Melgosa de Villadiego; a la izquierda, entre las choperas del Brullés, asoman los tejados del barrio de Abajo






b) dos núcleos poblacionales con la misma denominación de cabecera, de dimensión no tan desequilibrada, y que tienen o tuvieron cierta dependencia administrativa:

Ordejón de Arriba (13 habitantes, iglesia de San Juan) y Ordejón de Abajo (17 habitantes, iglesia de Santa María); dos pueblos del municipio de Humada, separados por poco más de 2 km de carretera; en el Madoz figuran como ayuntamiento único (Los Ordejones), formado por dos barrios (San Juan y Santa María) y una población de 139 almas.  



Rublacedo de Arriba (9 habitantes; iglesia de La Inmaculada) y Rublacedo de Abajo (29 habitantes; iglesia de San Andrés), dos pueblos separados 2 km, que juntos forman el municipio de Rublacedo de Abajo. Popularmente, eran denominados Los Rublacedos.





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c) pueblos que comparten nombre de cabecera pero que nunca formaron unidad administrativa alguna:



Escóbados de Arriba (8 habitantes, iglesia de La Presentación) y Escóbados de Abajo (22 habitantes, iglesia de la Santa Cruz), son dos pueblos separados por 2 km de carretera; ambos pertenecen hoy al municipio de Los Altos, y se sitúan en la pequeña hoz formada por el arroyo de Santa María, que desemboca en el de Hozabejas. En el Madoz figuran como ayuntamientos independientes, con una población de 60 y 64 almas, respectivamente.




Marmellar de Arriba (30 habitantes, iglesia de Santiago) y Marmellar de Abajo (31 habitantes; iglesia de La Natividad) son dos pueblos ubicados a la vera del arroyo de Carramarmellar; aunque separados por poco más de 3 km por caminos y 5 km por carretera, pertenecen a municipios diferentes: el de arriba, al Alfoz de Quintanadueñas, y el de abajo, a Pedrosa de Río Urbel. Popularmente eran denominados Los Marmellares.

 
Marmellar de Arriba, en la zona alta del arroyo de Carramarmellar o del Prado
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Las dos nueces: La Nuez de Arriba (27 habitantes, iglesia de La Inmaculada) y La Nuez de Abajo (30 habitantes, iglesia de San Vicente), son dos pueblos que, aunque se encuentren en la misma subcuenca hidrográfica (Urbel), están separados por 21 km de carretera; pertenecen a municipios diferentes (Urbel del Castillo y Valle de Santibáñez) y comarcas diferentes (Los Páramos, Alfoz de Burgos); también su paisaje, tanto el agrario como el natural, no pueden ser más distintos, así como su climatología (en La Nuez de Arriba llueve unos 200 litros más al año que en su homónima del sur, y su temperatura media es sensiblemente más baja). En siglos pasados, a la de arriba también se le denominaba La Nuez de Urbel.




d) pueblos con barrio desaparecido, en el que aún permanece su iglesia, más o menos arruinada:

Iglesia de La Asunción, en el desaparecido barrio de Arriba (Las Celadas)


Las Celadas: este pueblo de 26 habitantes, perteneciente al municipio de Valle de Santibáñez, tuvo dos barrios: el de Arriba (La Asunción) y el de Abajo (San Esteban); el primero desapareció, pero conservó su bella iglesia románica, cuya cubierta fue recientemente reparada.




Villaverde-Peñahorada es un pueblo de 113 habitantes, perteneciente al municipio de Merindad de Río Ubierna, cuyo desaparecido Barrio de La Mota aún conserva su iglesia, aunque arruinada; antiguamente, a este barrio de La Mota se le denominaba Peñahorada de Fuera, y Peñahorada de Dentro al actual pueblo de Peñahorada.




e) pueblos con barrio desaparecido, y cuya iglesia se transplantó en parte al barrio mayor:

Quintanaloma y Loma, separados casi un kilómetro; Loma se despobló en los años cincuenta del siglo XX; la iglesia de Quintanaloma (San Cornelio y San Cipriano) está levantada en un alto, batido por los cuatro vientos, por lo que hoy en día el culto se realiza en una iglesia de moderna construcción (años 50) ubicada en el centro del pueblo, y cuyo ábside (siglo XIII) procede de la arruinada iglesia (San Andrés) del despoblado de Loma.



f) pueblos con barrio desaparecido, y cuyo único vestigio recae en viejos documentos o incluso en la mera tradición oral:

Huérmeces (66 habitantes, iglesia de San Juan) tuvo un anexo denominado Barrio La Parte, cuya antigua iglesia de Santa María (más tarde ermita de La Blanca) aún se encontraba en pie a mediados del siglo XIX. 



Los Pantaleones: Valcavado y Buzón, son dos despoblados del término de  Huérmeces, aunque se encuentran más cerca -a unos 2 y 2,5 km, respectivamente- del pueblo de San Pantaleón del Páramo; Gonzalo Martínez Díez afirma que entre los tres (el poblado y los despoblados) forman "Los Pantaleones", según lo recogido en la tradición oral; en el diccionario de Madoz, sin embargo, se consigna  que San Pantaleón del Páramo “comprende 3 despoblados conocidos con el solo nombre de los Pantaleones.” Nos faltaría, pues, otro despoblado en las cercanías de los dos anteriores. Quizás pudiera ser Los Casares de Quintana, aunque la ubicación de éste, en la culminación del vallejo de Buzón, pudiera resultar demasiado alejada. Quizás el término de Los Corralejos, en las cercanías de Valcavado, pudiera tener más posibilidades. Simples conjeturas.

Despoblados en los alrededores de San Pantaleón del Páramo: Los Casares de Quintana (en la zona alta del vallejo), Buzón (a la entrada del vallejo) y Valcavado (enfrente del vallejo de Buzón, y en el arranque del vallejo homónimo)
 
San Pantaleón del Páramo, el pueblo que da nombre a los dos (Martínez Díez) o tres (Madoz) Pantaleones despoblados 






Las Rebolledas (29 habitantes, Valle de Santibáñez) estaba formado por dos barrios, San Juan y San Martín, cada uno con su iglesia; San Martín se despobló y su iglesia se arruinó, quedando definido el actual caserío alrededor de la iglesia de San Juan. En la toponimia actual aún se conserva el paraje denominado El Barrio, situado a unos 600 m al Este del pueblo, al lado de la carretera que se dirige a Mansilla.





Tobar no fue fundado en el actual emplazamiento del pueblo, sino en un paraje hoy denominado El Barrio; a ese Tobar original le nació un barrio denominado Tobarejo y sus gentes fueron poco a poco trasladándose a ese nuevo emplazamiento, que acabó por quedarse con el nombre de Tobar.  En el Madoz se recoge que Tobar "está dividido en dos barrios, separados 500 pasos uno de otro, en el mayor está la parroquia y en el menor el priorato con su ermita y caserío de los canónigos regulares premonstratenses". Parece ser que en aquel Tobar original existieron un castillo y un palacio.








Tobar, desde el páramo de Olmos de la Picaza



Existen muchos otros ejemplos de barrios desaparecidos, de los que apenas queda rastro, salvo en la toponimia y en antiguos documentos. En general, suele aceptarse que una población con denominación en plural (Los Tremellos) o compuesto (Celadilla-Sotobrín, Santibáñez Zarzaguda, Gredilla La Polera, Tobes y Rahedo) es indicativa de la antigua presencia de varios núcleos de población en el entorno del pueblo actual; lo cual no tiene nada de extraordinario, ya que casi todos los pueblos de la comarca contaron con esta particularidad en los primeros tiempos de la repoblación altomedieval. Lo extraordinario es que algunos hayan llegado a nuestros días.