sábado, 22 de abril de 2017

Rogarcía: una poza con leyenda



Muchas son las pozas en las que se remansan las oscuras aguas del Úrbel. En el término de Huérmeces, de norte a sur, encontraremos pozas en La Bagoya, Rogarcía, Alba, Praos de Vega, Fuente la Hoz, Puente Miguel, Cigatón y La Presa, entre otras.

En las pozas más cercanas al pueblo (Cigatón) o en las situadas al lado de un puente o un molino (La Bagoya, Alba, La Presa), eran habituales los baños de labradores y veraneantes, tanto por motivos higiénicos como lúdicos. Hoy, es la poza de La Presa, cercana al molino de Retuerta, la que cuenta con el favor de la gente a la hora de darse un baño.

Otras pozas, sin embargo, nunca se utilizaron para el baño, ni por parte de los vecinos del pueblo ni por la de los veraneantes más osados. Son pozas algo alejadas de Huérmeces, demasiado sombreadas y de difícil acceso; sobre todo en las últimas décadas, en las que la vegetación ribereña había convertido en intransitables gran parte de las orillas del Úrbel.



Una de esas pozas es Rogarcía. Situada a unos 4 km al norte de Huérmeces, justo al doblar la pronunciada curva que allí dibujan tanto la carretera de Aguilar como el Úrbel.

Rogarcía es una poza demasiado alejada del pueblo y completamente rodeada de vegetación: sauces, salgueras, chopos, espinos y zarzas, sombrean la poza hasta convertirla en un lugar poco atractivo para el baño.



Por si lo anterior no fuera suficiente, Rogarcía cuenta con su correspondiente leyenda de poza tragalotodo, de profundidades insondables…(1)

Y es que la tradición oral dice que en Rogarcía cayó un carro con su pareja de bueyes y con su carga completa de mies. Y nada se volvió a saber ni de los bueyes, ni de sus ubios, ni siquiera del carro. 

No especifica la leyenda si en noches de luna llena brillan las astas de los desdichados bueyes, ni si en días de niebla espesa se oyen aún sus lastimeros mugidos. Únicamente nos cuenta que Rogarcía se lo tragó todo … y hasta hoy.

Una vez superado el invierno, las hojas de los nenúfares comienzan a abrirse, emergiendo poco a poco 


El topónimo Rogarcía, de rotunda sonoridad, podría corresponder al desdichado propietario (Rodrigo García, quizás) del carro y los bueyes succionados por la traicionera poza. Vaya usted a saber.

El año pasado se limpiaron las orillas de este tramo del Úrbel, para alegría de pescadores, excursionistas fluviales y agoreros de la supuesta acción negativa que realiza la vegetación ribereña en cuanto a la potenciación de avenidas e inundaciones.

Arranque del cauce del molino de Alba

Inmediaciones del molino de Alba,aguas arriba


Han vuelto a resultar transitables las inmediaciones del cauce del molino de Alba (también denominado de Aquileo, o Rallastra), con su pequeña represa, que se extienden aguas abajo de Rogarcía.

Contrafuertes de piedra soportan el firme de la carretera BU-622, la antigua de Burgos a Aguilar

La fuente de Rogarcía


Resulta también visible desde la otra orilla el arco de piedra de la fuente de Rogarcía, rehabilitada en 1985 por iniciativa de Santos Ubierna, natural del pueblo.




NOTA:

(1) Leyendas que hablan de pozas que se tragan carros son relativamente frecuentes en muchos pueblos de la provincia: así, en Quintanilla Sobresierra, La Poza (uno de los nacimientos del Ubierna) se tragó carro y animales de un cacharrero, y en los días claros se ven los platos blanquear; en Araúzo de Salce, fue un carro lleno de monjas el que se tragó la laguna de turno; en Fuenteodra, un carro con vacas y todo; el pozo Airón de Hontoria del Pinar se tragó a una joven que iba en una yunta de vacas; los lagos de Gayangos se tragaron un pueblo entero por negar sus vecinos limosna a la Virgen…



Héroes, santos, moros y brujas. José Manuel Pedrosa, César Javier Palacios y Elías Rubio Marcos. Burgos, 2001 [páginas 319-327]

Rogarcía, justo a la salida de la pronunciada curva que dibuja la carretera de Burgos a Aguilar

domingo, 9 de abril de 2017

Huérmeces en el Anuario (1879-1911)





En 1879, el librero y editor madrileño Carlos Bailly-Baillière, publica el primer volumen del “Anuario-almanaque del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración”, también conocido como el “Almanaque de las 400.000 señas”.


Esta obra, en la línea de otras publicadas en Europa (especialmente la francesa “Annuaire-almanach” de Diderot-Bottin), es una guía que contiene miles de datos relativos a las personas que integran las instituciones del Estado y de las provincias en todos sus sectores (político, educativo, militar, religioso, judicial, etc.), así como de profesionales, oficios, comercios, negocios, fábricas e industrias, tanto de España como de los países de Ultramar y estados hispano-americanos.



A partir de 1881, la publicación pierde la palabra “almanaque” y -ya bajo la cabecera “Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración”- sigue publicándose hasta 1911.

En el “Anuario” aparecen las ciudades y casi todos los pueblos de España. Estructurado por provincias y partidos judiciales, al comienzo de cada epígrafe ofrece una breve información general del lugar (número de habitantes, distancia a la capital provincial, fiesta mayor, etc).

Los primeros volúmenes (1879-1900) tienen una dimensión cercana a las 2.000 páginas, llegando los últimos (1908-1911) a un tamaño cercano a las 6.000 páginas.

El editor contaba con una amplia red de corresponsales en las diferentes capitales de provincia, aunque también se servía de otras fuentes, principalmente secretarios de ayuntamientos, así como de los datos que le remitían los propios profesionales, comerciantes e industriales.

En cada edición anual se procedía a actualizar y revisar los datos que aparecían en el anuario anterior.

En 1912, después de treinta y tres años publicándose sin interrupción, se fusionó con la guía de ámbito catalán Anuario-Riera, que llevaba publicándose desde 1896. A partir de ese año se editó bajo el título Anuario general de España (1912-1978), en el que ya únicamente se recogerían los datos correspondientes a las capitales de provincia españolas, las cabezas de partido judicial y los pueblos más importantes.

La prolija cantidad de datos registrados en esta serie de “Anuarios”, suponen una interesante foto fija de la actividad económica, profesional, artesanal, administrativa y cultural de muchos pueblos y ciudades españolas durante los treinta años (1879-1911) que abarcaron el tránsito entre los siglos XIX y XX.

En la provincia de Burgos hubo un intento de realizar algo parecido, pero no pasó de una primera y única edición, editada por Mariano Velasco y titulada “Indicador General de la Industria y el Comercio de Burgos (1894)Indicador General Burgos 1894

En cuanto a lo que nos interesa, pequeñas poblaciones rurales, el contenido del “Anuario” durante los primeros años de edición (1879-1890) es muy limitado, apareciendo únicamente los nombres de maestros (profesores de instrucción pública), cirujanos (barbero-cirujano, figura entonces equivalente a la de un practicante, aunque con menor formación y capacidad), veterinarios (albéitar) e “industriales” (herreros, principalmente).

En el Anuario de 1881, por ejemplo, aparecen los nombres siguientes en el epígrafe correspondiente a Huérmeces (lugar con ayuntamiento de 388 habitantes, situado a 22,2 km de Burgos):

-Profesor de instrucción pública: Ponciano Fernández Cortés
-Cirujanos: Cipriano Andrés y Domingo Rodríguez
-Industrial: Primitivo Ortega Valladolid
-Veterinario: Manuel González


Anuario de 1881 - "Huérmeces"
En años posteriores, se va ampliando la información suministrada, apareciendo los nombres de: alcaldes, secretarios, jueces municipales, párrocos, carpinteros, carreteros, tenderos, carniceros, taberneros, sastres, posaderos y molineros. Ya en los últimos cuatro años de edición (1908-1911), aparecen también los nombres de los principales labradores y ganaderos de cada pueblo y, solo en algunos casos, los de los principales contribuyentes de cada localidad.

Anuario de 1881 - Página 734
En el Anuario de 1911, por ejemplo, encontramos en Huérmeces (lugar con ayuntamiento de 401 habitantes, a 25 km de Burgos, que es la estación más próxima, produce cereales, fiesta mayor el 24 de junio) a los siguientes profesionales:

-Alcalde: Julián Díaz Ubierna
-Secretario: Quiterio Hidalgo
-Juez municipal: Esteban Ubierna
-Fiscal: Nicolás Díez
-Secretario: Quiterio Hidalgo
-Párroco: Eusebio Arroyo Dorao
-Profesor de instrucción pública: Santiago Benito
-Barbería: Pablo Crespo
-Carnicería: Hermenegildo de la Fuente
-Carpinterías: Julián Alonso, Domingo Arribas, Hipólito Díez y Aniano Pérez
-Principales cosecheros de cereales: Dionisio Díaz Villalvilla, Mariano Díaz Ubierna, Valentín Díez, Dionisio García, Eusebio Girón, José González, Quiterio Hidalgo, Esteban Ubierna, Florentín Ubierna, Mariano Ubierna, José Varona, Viuda de Julián Villanueva
-Comestibles: Hermenegildo de la Fuente, Emilio Hidalgo
Anuario de 1911 - "Huérmeces"
-Molinos de harinas: Eustasio Alonso, Simeón Alonso, Mauricio Díaz, Julián García, Florentín Ibáñez, Manuel Marcos y Manuel Pérez
-Herrería: Hipólito Ortega
-Médico: Rogelio Pérez
-Parador: Francisco García
-Sastrería: Pablo Crespo
-Tabacos: Timoteo San Martín
-Tejidos: Emilio Hidalgo
-Zapatería: Manuel Arroyo

Una vez más, cabe destacar el elevado número (7) de molinos en activo con que cuenta Huérmeces, una cifra llamativa no solo en comparación con los pueblos del entorno, que también con relación a otros pueblos provinciales de mucho mayor tamaño.

Julián Díaz Ubierna se encontraba en el penúltimo año de su dilatado mandato como regidor de Huérmeces (1897-1912). Durante mucho tiempo, incluso después de abandonar el cargo, fue conocido como "El Alcalde". 

Del resto de pueblos que componen el actual municipio de Huérmeces, encontramos los siguientes epígrafes:

Quintanilla Pedro Abarca (105 habitantes, entonces ayuntamiento con San Pantaleón del Páramo y Ruyales del Páramo, con un total de 246 habitantes entre los tres)

-Alcalde: José Revilla García
-Secretario: Maximino González
-Juez municipal: Antonino Roja García
-Fiscal: Marcelino González López
-Secretario: Maximino González Díez
-Ecónomo [cura]: Eustaquio Santos
-Instrucción pública: profesores (Leónidas Herbás Casas y Félix Nogal Pérez)

Ruyales del Páramo (77 habitantes, perteneciente al ayuntamiento de Quintanilla Pedro Abarca):

-Instrucción pública: profesora (Felipa M. Llorente)

De San Pantaleón del Páramo no aparece información alguna, al considerársele agregado a Quintanilla Pedro Abarca.

En ese mismo Anuario de 1911, entre los pueblos de mayor tamaño del entorno, destaca Santibáñez-Zarzaguda, que dispone -además de los habituales negocios propios de lugares más pequeños- de los siguientes profesionales:

-administración de correos: Pedro García
-maestros: Anastasio Caño Tajadura y Petra Barriocanal
-maestros albañiles: Estanislao González y Juan González
-barberías: Juan Abad y Salvador Varona
-talleres de cantería: Fermín Andueza y Paulino González
-tratantes en cereales: Guillermo López y Venancio Ortega
-comerciante: Guillermo López
-farmacia: Nicolás García
-ferreterías: Guillermo López y Venancio Ortega
-expendeduría de tabacos: Guillermo López
-molinos de harinas: Nicolás García y Herederos de Crisanto Martínez
-notario: Joaquín López Morales
-panadería: José Cidad
-parador y mesón: Antonino Pérez
-tienda de tejidos: Félix Iglesias
-tienda de vinos: Francisco González

En aquellos años, la Villa era un auténtico centro comarcal: una población de 783 habitantes, con ferias de ganado el 1 de marzo, 12 de mayo y 18 de octubre, feria de maderas, el 28 de julio, y mercado de granos los domingos.

Anuario 1911 - Página 1823
En cuanto a otros pueblos del entorno más o menos cercano a Huérmeces, encontramos las profesiones más llamativas siguientes:

-Acedillo: expendeduría de tabacos (Ruperto Pérez Infante) 
-Arenillas de Villadiego: cosecheros de vinos (Platón Fernández, Cleto García, Luis Rodrigo, Salvador Terradillos), molinos de harinas (E. Recio)
-Arroyal: parador y mesón (Guillermo Pardo Blanco)
-Avellanosa del Páramo: constructor de carros (Lorenzo García Calzada)
-Covanera: batán (Pedro Huidobro), fábrica de cestas y objetos de mimbre (José Vicario)
-Frandovínez: molino de harinas (Félix Pérez Ortíz)
-Gredilla La Polera: paradores y mesones (Manuel Pascual González y Matías Villalaín Arce)
-Hontomín: una diligencia a la estación [de ferrocarril de Burgos] (Antonio Rozas)
-Humada: dos tratantes en ganado de cerda (Felipe Martín y Basilio Susilla)
-La Molina de Ubierna: diligencia a la estación [de ferrocarril de Burgos] (Rozas), parador (Ignacio García)
-La Nuez de Abajo: productores de garbanzos (Vicente González, Lorenzo Vecino y Vicente Vecino)
-La Piedra: comestibles (Ruperto San Martín), ebanista (Esteban Benigno), farmacia (Dictinio Docio Sedano), maestro de obras (Braulio Rodríguez), parador y mesón (Julián Díez), vinos del país al por mayor (Julián Díez)
-La Riva de Valdelucio: molino de harinas (Herederos de Juana Calvo)
-Las Hormazas: constructor de carros (Celedonio Calzada)
-Las Quintanillas: maestros albañiles (Mariano Alcalde, Indalecio Espinosa, Luis Santos), taller de cantería (Juan Santos, Luis Santos), parador-mesón (Esteban Alcalde, Juan Saiz), tejedores (Estanislao Arnáiz, Felipe Gutiérrez, Juan Pablo Sagredo), molinos de harinas (Antolín Rodríguez y Adolfo Tajadura)
-Los Tremellos: ganaderos (Florencio Fernández, C. García, Fructuoso Revilla, Eusebio Rodríguez, Justo Rodríguez)
-Los Valcárceres: cartero (Juan Escudero Caballero), taller de cantería (Alvaro Porras Cosme e hijos), modistas (Lucila Infante y Teresa Pérez), parador (Eulogio Pérez Martínez)
-Mansilla: un tratante en aceite (Teodoro San Martín Sáez) y otro en granos (Manuel Nogal Mansilla)
-Masa: farmacia (Bernardo Gallo), hojalatero y vidriero (Mariano Herrera), parador y mesón (Juan López), fábrica de quesos (Julián Vegas y compañía)
-Montorio: destaca el elevado número de ganaderos (Timoteo Bañuelos, Santiago Díez Gómez, Cecilio Fontúrbel, Julián Ibáñez Fontúrbel, Ruperto Martínez Santamaría, Angel Serna Díez, Benigno Serna Serna, Bernardino Serna Porres, Clemente Serna Pérez, Daniel Serna Serna, Emeterio Serna Sotas, Florentino Serna Díez, Hilario Serna Fontúrbel, José Serna González, Juan Serna Millán, Salvador Serna González, Santiago Serna González, Sebastián Serna Fontúrbel, Zacarías Serna González), almacenista de vinos (Santiago Hidalgo), molinos de harinas (Benito Albano Díez, Francisco Iglesias, Melquíades Martínez García, Florentino Serna Serna)
-Moradillo del Castillo: huevos al por mayor (Narciso Guerrero, Salvador Jerez, Arturo López y Ambrosio Recio)
-Nidáguila: contratista de obras (Paulino de Diego), diligencias a la estación [de ferrocarril de Burgos] (Rámila), panaderos (Marcos de la Iglesia García, Gregorio Sanllorente de la Iglesia, Agustín Vallejo de la Iglesia), parador (Felipe López)
-Palacios de Benaver: una comunidad de monjas benedictinas (abadesa Sor Milagros Mera) con su colegio de niñas (profesoras Sor Consuelo Ayos, Sor María Josefa, Sor Asunción Ruíz y Sor Teresa Sáinz), una diligencia a Burgos, Sasamón y Villadiego (Julián Herrera y Faustino Martínez)
-Pedrosa de Río Úrbel: panadería (Timoteo García de la Iglesia), tejidos (Salvador Pérez Gutiérrez), transportes terrestres (Manuel Río Zumel), molino de harinas (Sandalio Ordóñez Pérez)
-Peñahorada: parador y mesón (Francisco Sanz)
-Quintanadueñas: farmacia (Gregorio Escolar), fábrica de mantequilla (Jerónimo del Río), molino de harinas (Julio Medrano)
-Quintanaortuño: administradores de correos (Crisanto González Díez), peatón (Fernando Ubierna Fernández), panadería (Isidro Martínez Gallo), parador (Zacarías Sevilla Pérez), quincallería (Vicente Saiz Villanueva), molinos de harinas (Benito Campo, Ignacio García Campo)
-Quintanilla Sobresierra: cartero (Pedro Radero), diligencia a la estación [de ferrocarril de Burgos] (Mariscal y Benito Rámila), parador y mesón (Balbino Ituñaga), fabricantes de quesos (José González, Rosa González, Segundo González, Jacoba Pérez), molino de harinas (Mariano Girón)
-Rabé de las Calzadas: colegio de niñas (Hermanas Paúles de la Caridad, comunidad religiosa de San Vicente), tratante en lana (Gregorio de la Torre), profesor de música (Pascual Olalla)
-Rioseras: constructores de carros (Hipólito Alonso Martínez, Mariano Gómez), molino de harinas (Tomás García del Campo)
-Ros: herrería y cerrajería (Lorenzo Ontillera), expendeduría de tabacos (Narciso Ortega), tejidos (El Pasiego)
-San Felices [del Rudrón]: tratantes en pieles (Lucas Campillo, Donato Fernández, Miguel Hidalgo, Francisco Santa María, Juan Santa María, Felipe Varona, Ignacio Varona, Pedro Varona), almacén de resina (Miguel Hidalgo), transportes terrestres (Emeterio Marquina, Ignacio Santa María), tejidos (Fermín González), molino de harinas (Eugenio Santa María)
-San Martín de Ubierna: molinos de harinas (Tiburcio Alonso, Julián Cerro)
-Santa Cruz del Tozo: fundición de campanas y relojes de torre (Rufino Ballesteros), parador y mesón (Severiano Puente)
-Santa María Tajadura: vinos (José Alcalde Illera)
-Sargentes de la Lora: parador (Liborio Bárcena), tabacos (Gabriel Campos)
-Sotopalacios: tres cosecheros de remolacha (Claudio Díez, José Mata y Evaristo Ubierna)
-Sotragero: molino de harinas (Basilio García)
-Terradillos de Sedano: taller de cantería (Santiago García)
-Tobar: molinos de harinas (Roque Arriaga)
-Tubilla del Agua: aves y caza (Francisco Huidobro), fábrica de cera (Fermín Bañuelos), fábrica de cestas y objetos de mimbre (Manuel Vicario), guardicionero (Marcial Fernández), casa de huéspedes (Fermín Bañuelos), peluquerías (Restituto Bañuelos, Blas Diego)
-Ubierna: relojería (Vicente Osma), tejedor (Natalio Fernández), transportes (Andrés García), molino de harinas (Benito Gómez)
-Urbel del Castillo: tejedor (Jenaro Puente), molinos de harinas (Filiberto Recio)
-Valdelateja: establecimiento de aguas minerales naturales (propietario: Emilio Rámila Gallo; médico-director: Mateo Mazón)
-Villanueva de Puerta: parador (Eugenio Peña)
-Villarmentero: tratante en quesos (Pío Angulo)
-Villarmero: molino de harinas (Eusebio Cuevas)
-Villaverde-Peñahorada: molino de harinas (Claudio Alonso)
-Villorejo: ebanistería (Eusebio Triana)
-Vivar del Cid: comunidad religiosa, San Francisco, vida contemplativa (Convento de Santa Clara)
-Zumel: molino de harinas (Jerónimo Medrano)


Para consultar el "Anuario" en la web de la Biblioteca Nacional:

Anuario del comercio, de la industria, de la magistratura y de la administración  

domingo, 2 de abril de 2017

La dolina de las latas oxidadas




En Basconcillos del Tozo existe uno de los complejos cársticos más singulares de la provincia de Burgos. La denominada “Cueva del Agua”, que discurre entre Basconcillos y Barrio Panizares, es la causante de un curioso proceso de captura hidrológica: la cuenca del Ebro roba aguas que teóricamente -por la disposición de los valles- discurren por la del Duero (subcuencas del Lucio-Pisuerga y del Talamillo-Urbel-Arlanzón)

En los alrededores de Basconcillos, existe una despresión cerrada en la que las aguas de varios arroyos (Mundilla, San Juan, Valtierra, Corio y Ontanillas) son engullidas por el río Hurón hacia el gran sumidero de la cueva, resurgiendo en las cercanías de Barrio Panizares, constituyendo una de las fuentes  del río Rudrón, afluente del Ebro.



El conjunto kárstico, de más de 3 km de desarrollo, está formado por la Cueva del Agua de Basconcillos, actuando como sumidero, la Hoya de los Caracoles (amplia dolina de más de 10.000 m2) como entrada superior del complejo, y la Cueva de los Moros, la fuente del Molino y otros manantiales actuando como conjunto surgente.

La dolina de Las Ánimas


En el interior de la cueva, a mitad de su recorrido subterráneo, se encuentra el denominado Hundimiento de las Ánimas, que no es sino la manifestación interior de la dolina exterior homónima:

 una dolina de hundimiento de gran tamaño (900 m2) que se corresponde con el final del Cañón y el extremo final de la Sala de las Dunas, donde confluyen dos galerías ascendentes sobre un gran cono de derrubios. En el exterior hay algunas pequeñas cavidades y grietas, sin llegar a conectar con la cavidad”. (1)

La pequeña capilla de las Ánimas presta su nombre a la dolina que se abre a su espalda
En el exterior, la dolina se localiza en las cercanías de una pequeña capilla  o humilladero denominada de Ánimas (2), que da nombre al paraje. Su estado es de penosa ruina, habiéndose desplomado su techumbre y quedando aún en pie sus poderosas paredes. En el dintel de su pequeña puerta de acceso apenas puede leerse, grabada, la leyenda "Devotos de las ánimas".

Si nos acercamos a la dolina, veremos que en el punto inferior de su embudo presenta una llamativa colección de latas oxidadas, testigo de su antiguo uso como vertedero ocasional, tal y como sucedía en otras dolinas y hundimientos de la zona.






Las latas lo tienen complicado si quieren abandonar el recinto, y de esta manera el proceso de oxidación continuará en el tiempo, durante centurias, hasta que todos los elementos químicos que contienen acaben por disolverse y filtrarse, o los continuos derrubios que se producen en las paredes del embudo acaben por sepultarlas.



Un sauce hace compañía a la humilde y arruinada construcción, en un paraje tan desolado que cualquier compañía viviente es bien recibida.

La capilla se halla cerca de la confluencia de los caminos que se desde Basconcillos se dirigen a Lorilla, Barrio Panizares y Hoyos del Tozo, por lo que era un lugar con cierto trasiego de gentes y mercancías en los tiempos anteriores a la despoblación. Hoy, Lorilla es un pueblo abandonado, Hoyos y Barrio mantienen una exigua población, basada sobre todo en la segunda residencia, y Basconcillos ya no es ni sombra de lo que era.

Hoyos del Tozo es comienzo y final de la espectacular ruta del Cañón del Rudrón y cuenta con un pequeño bar, para alegría de paseantes y excursionistas. En los alrededores de Barrio Panizares, a la izquierda de la carretera de Sargentes, se localiza uno de los más potentes manatiales de la cabecera del Rudrón. En Basconcillos resiste la panadería de Gerardo Alonso, con horno de leña, y también cuenta con un bar-restaurante y el interesante museo etnográfico de Félix Arroyo.


"DEVOTOS DE LAS ANIMAS"


NOTAS:

(1) Cubía nº 17, monografía sobre las cavidades de la cuenca del Rudrón; boletín del Grupo Espeleológico Edelweiss, Burgos (febrero 2013)

(2) Memorias de Burgos, Elías Rubio Marcos, Editorial Aldecoa, Burgos (2015) [página 70]