domingo, 2 de abril de 2017

La dolina de las latas oxidadas




En Basconcillos del Tozo existe uno de los complejos cársticos más singulares de la provincia de Burgos. La denominada “Cueva del Agua”, que discurre entre Basconcillos y Barrio Panizares, es la causante de un curioso proceso de captura hidrológica: la cuenca del Ebro roba aguas que teóricamente -por la disposición de los valles- discurren por la del Duero (subcuencas del Lucio-Pisuerga y del Talamillo-Urbel-Arlanzón)

En los alrededores de Basconcillos, existe una despresión cerrada en la que las aguas de varios arroyos (Mundilla, San Juan, Valtierra, Corio y Ontanillas) son engullidas por el río Hurón hacia el gran sumidero de la cueva, resurgiendo en las cercanías de Barrio Panizares, constituyendo una de las fuentes  del río Rudrón, afluente del Ebro.



El conjunto kárstico, de más de 3 km de desarrollo, está formado por la Cueva del Agua de Basconcillos, actuando como sumidero, la Hoya de los Caracoles (amplia dolina de más de 10.000 m2) como entrada superior del complejo, y la Cueva de los Moros, la fuente del Molino y otros manantiales actuando como conjunto surgente.

La dolina de Las Ánimas


En el interior de la cueva, a mitad de su recorrido subterráneo, se encuentra el denominado Hundimiento de las Ánimas, que no es sino la manifestación interior de la dolina exterior homónima:

 una dolina de hundimiento de gran tamaño (900 m2) que se corresponde con el final del Cañón y el extremo final de la Sala de las Dunas, donde confluyen dos galerías ascendentes sobre un gran cono de derrubios. En el exterior hay algunas pequeñas cavidades y grietas, sin llegar a conectar con la cavidad”. (1)

La pequeña capilla de las Ánimas presta su nombre a la dolina que se abre a su espalda
En el exterior, la dolina se localiza en las cercanías de una pequeña capilla  o humilladero denominada de Ánimas (2), que da nombre al paraje. Su estado es de penosa ruina, habiéndose desplomado su techumbre y quedando aún en pie sus poderosas paredes. En el dintel de su pequeña puerta de acceso apenas puede leerse, grabada, la leyenda "Devotos de las ánimas".

Si nos acercamos a la dolina, veremos que en el punto inferior de su embudo presenta una llamativa colección de latas oxidadas, testigo de su antiguo uso como vertedero ocasional, tal y como sucedía en otras dolinas y hundimientos de la zona.






Las latas lo tienen complicado si quieren abandonar el recinto, y de esta manera el proceso de oxidación continuará en el tiempo, durante centurias, hasta que todos los elementos químicos que contienen acaben por disolverse y filtrarse, o los continuos derrubios que se producen en las paredes del embudo acaben por sepultarlas.



Un sauce hace compañía a la humilde y arruinada construcción, en un paraje tan desolado que cualquier compañía viviente es bien recibida.

La capilla se halla cerca de la confluencia de los caminos que se desde Basconcillos se dirigen a Lorilla, Barrio Panizares y Hoyos del Tozo, por lo que era un lugar con cierto trasiego de gentes y mercancías en los tiempos anteriores a la despoblación. Hoy, Lorilla es un pueblo abandonado, Hoyos y Barrio mantienen una exigua población, basada sobre todo en la segunda residencia, y Basconcillos ya no es ni sombra de lo que era.

Hoyos del Tozo es comienzo y final de la espectacular ruta del Cañón del Rudrón y cuenta con un pequeño bar, para alegría de paseantes y excursionistas. En los alrededores de Barrio Panizares, a la izquierda de la carretera de Sargentes, se localiza uno de los más potentes manatiales de la cabecera del Rudrón. En Basconcillos resiste la panadería de Gerardo Alonso, con horno de leña, y también cuenta con un bar-restaurante y el interesante museo etnográfico de Félix Arroyo.


"DEVOTOS DE LAS ANIMAS"


NOTAS:

(1) Cubía nº 17, monografía sobre las cavidades de la cuenca del Rudrón; boletín del Grupo Espeleológico Edelweiss, Burgos (febrero 2013)

(2) Memorias de Burgos, Elías Rubio Marcos, Editorial Aldecoa, Burgos (2015) [página 70]





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